Aquella fue una maldita jornada, el día del señor del 14 de octubre de 1066 . ¿Cómo olvidarlo? Nerviosos nos equipamos y vestimos, entrada la noche, en el campamento. La camisa, el jubón acolchado, la túnica, las muñequeras, las perneras, los zapatos y las bandas de cuero y finalmente mi precioso, y pesado ausberg . Mis servidores me ayudaron. Todo estaba correcto y en su sitio, y las sujeciones bien prietas. El casco cónico lanzaba destellos a la luz de la Luna. Guillermo sabía que los sajones habían acampado y dormido en la colina de Senloc, y temía que al llegar el día atacarían… así que decidió adelantarse. El muy bravucón todavía tuvo humor para decirnos que no solo lucharíamos por la victoria… “también por la supervivencia […] no podréis nadar con tanto hierro… no hay camino de vuelta…”. Con las primeras luces, nuestro ejército se plantó de golpe frente a la posición enemiga… Los sorprendimos totalmente. Mientras desplegábamos nuestras tropas ellos apenas p...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.