El historiador español Justo Serna ha dejado escrito que “el pasado no es plato de gusto. Suele ser causa de disgusto. No hay que banalizarlo ni olvidarlo. Cuando buscas justificación o identidad, los antecesores te desmienten o te avergüenzan. No hay un origen inmaculado. Tampoco el futuro nos salva de lo heredado”. Se puede o no dejar atrás el pasado. Pero si optamos por obrar así, por DEJAR ATRÁS EL PASADO, podemos optar por SUPERARLO, por OLVIDARLO o por NEGARLO. En el caso español podemos superar, olvidar o negar una memoria reciente de conflicto y violencia. Pero también podemos NO DEJAR ATRÁS EL PASADO y traerlo al presente una y otra vez hasta que el pasado condicione inmisericordemente el futuro y lastre, segundo a segundo, al presente. Yo elijo superarlo. Sin olvidarlo, por supuesto. DEJAR ATRÁS EL PASADO y comprenderlo. Si además podemos sacar alguna LECCIÓN ÚTIL, mejor que mejor. Lo importante es saber lo que debe ser olvidado. O al menos lo que puede ser olvidado.
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.