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Mostrando las entradas etiquetadas como Ricardo Ibáñez Pascual

Comes alive¡

Los Sótanos, en la Gran Vía, aquella calle tan grande que era avenida y que se llamaba como nadie la llamaba, José Antonio, fueron durante muchos años el Paraíso al que acudíamos mis amigos y yo a tocar, oler y a escuchar la música que nos apasionaba. Allí, al primigenio Discoplay, fui la primera vez con mi padre hace ya muchos años a midescubrimientodelhielo. Entonces lo que nos molaba a los chavales de mi barrio era un disco de rock grabado en directo que habían escuchado millones de otros chavales en todo el planeta Tierra. Y fui con él, con mi padre, a comprarlo (era una doble cassette, aun no tenía yo tocadiscos). Peter Frampton, un tipo que hace décadas consiguió grabar un disco en directo que sonaba a todas horas en las habitaciones de los jóvenes y adolescentes de medio mundo. La mía, por ejemplo- Déjame que no diga nada, que pueda deslumbrarme en silencio ante tu primera vez y tu sencillez de mariposa, atento a la música venida desde los confines de la huma...

En España la vida va en serio (aunque no lo parezca)

¿Estaría de verdad dormido Juanito cuando el coche en el que viajaba chocó con el de Cecilia y Nino Bravo aquella noche española antes y después de morir Franco estrangulado por Juanín el maquipartisanoguerrillerobandolero que bailó una vez en una romería con mi tía Gelines?   […]   Todo son preguntas. Preguntas españolas. Es fácil pensar en Paco Rabal toreando con Paquirripadre delante de las miradas ensimismadas de Carmen Valero, extenuada pero no tanto después de haber llegado corriendo y de qué manera a la plaza, y Maruja Mallo, tan peripuesta ella aquel día en que había pintado la muerte de una reina muerta. Fácil. ¿Seguirá bailando Laurita Valenzuela con Carrero Blanco cada una de las canciones que Rocío Durcal compuso para Rocío Jurado y que Rocío Jurado no tuvo tiempo de cantar porque estaba todavía durmiendo después de haber estado escuchando a Delibes, Miguel Delibes, contándola cómo salvó a un chaval de morir ahogado en la playa de Suances? ¿O por el...

El Beato estaba en mi barrio (durante la Transición)

En el número 682 de la revista política Triunfo (aquel símbolo de la resistencia pública al franquismo), del 21 de febrero de 1976, en un artículo titulado ‘El movimiento de la construcción’ (que aparecía justo después de uno de… Manuel Vázquez Montalbán), Nicolás Sartorius , dirigente del Partido Comunista de España (PCE), uno de los fundadores del sindicato Comisiones Obreras, menciona a la iglesia de la Beata María Ana de Jesús como habitual lugar de reunión de trabajadores (la llamaban el Beato ).   “El sábado día 14 [de febrero de 1976] tiene lugar en la iglesia de la Beata María Ana de Jesús ( el Beato , como se la conoce en los ambientes laborales la ya famosa asamblea de comisiones, junto con la Asesora y otros trabajadores representativos de la rama [de la construcción, que había conseguido notables mejoras sindicales tras una huelga]. La reunión duró unas dos horas y tomaron la palabra alrededor de 50 asistentes, lo que da idea del alto grado de participación y de la...

Las herramientas de Faemino y Cansado

Arroyito y Pozuelón eran los tíos abuelos de Juan Carlos Arroyo Urbina y Ángel Javier Pozuelo Gómez. Murcianos. Tíos y abuelos murcianos. Juan Carlos Arroyo Urbina y Ángel Javier Pozuelo Gómez nacieron en Madrid, el uno en 1959 y el otro dos años antes. En 1981, ya ha llovido, comenzaron a actuar juntos en las calles madrileñas y acabaron por hacerse llamar cada uno Carlos Faemino, el uno, y Javier Cansado, el otro, de lo cual resultaría que juntos seríansonserán Faemino y Cansado. Para que luego digan que esto es fácil. Arroyito y Pozuelón finalizaron muchos de los chous de FyC, pero todos sabíamos que Arroyito y Pozuelón eran ellos. Entre otras razones, porque ellos lo decían. Que les rendían un homenaje a Arroyito y Pozuelón. Por cierto, hasta hace poco yo creía que eran Arroyito y Pozolón, pero no, es que escuchaba mal yo lo de Pozuelón y oía yo lo que salíame de las narices. Pozolón. Pues no. Yo los he visto actuar en un teatro madrileño en el siglo XX y los he visto actuar ...

El primo Sindo ha sido el Salas más conocido de la familia

Gumersindo Lorenzo Salas era primo de mi madre. Cuando mis padres se casaron, él ofició la ceremonia. A nosotros nos casó el primo Sindo, escuché docenas de veces. Mis hermanos y yo tenemos una pequeña confusión sobre si el párroco de Suances se opuso de alguna manera a que oficiara el primo Salas la ceremonia, pero de lo que sí que creemos estar seguros es de que oficiarla la ofició pese a la resistencia (asuntos de vestimenta clerical, creo) del franquistoide Don Conrado. Hay una foto del casamiento religioso en que creemos que es Sindo el sacerdote en ciernes. También algunas posteriores en las que aparece él ya en la celebración laica. Vestido de sotana. El primo Sindo resultó ser uno de los principales teólogos católicos españoles del siglo XX y de los primeros años de este en que sobrevivimos. Teólogo, sí, pero defensor de lo que dio en llamarse teología de la liberación. Bendita teología enfocada por fin, a buenas horas, hacia el ser humano. Hacia los seres humanos. Todos. Sob...

Jugar a la vida, jugar al fútbol

No puedo recordar aquel domingo de junio del año 1964 en que la Selección española de fútbol ganaba en el Santiago Bernabéu delante de Franco a la Unión Soviética la final del Campeonato de Europa de equipos nacionales y yo me puse a caminar, torpemente, por primera vez, en medio de la algarabía y el señalamiento de mi padre, o quizás de mi abuelo, que gritaba el uno o el otro, quien fuera, creo que mi padre: elniñoestáandandoelniñoestáandando. Quizás sí me viniera a la memoria, si quisiera ella (y quisiera yo), cuando mi abuela Isabel abría su monedero para pagar al peluquero. Sería sábado. Por la tarde iría yo a jugar al fútbol cerca del Butsir con los amigos de mi tío Antonio. Será la tarde en que el abuelo Ricardo jugó de portero. Nada queda de aquella guerra en los ojos de Isabel. Tampoco en los de Ricardo. Villaverde era como viajar a un planeta que olía al jabón de manos del lavabo de mis abuelos. Un planeta donde se bailaba a los Beatles con los ojos cerrados. Veo ahora a m...

Yo le vi a Gárate meter su último gol

Yo le vi a Gárate meter su último gol. Fue el 26 de junio de 1976, en el Santiago Bernabéu, en la final de la primera (y última) Copa del Generalísimo entregada por el ya rey Juan Carlos I. El propio Gárate, como capitán que era de aquel Atlético de Madrid, fue quien recogió el trofeo de manos del entonces ya jefe del Estado, sucesor del dictador Francisco Franco siete meses antes. Estábamos en plena Transición. En sus inicios. A Gárate sólo le expulsaron una vez en su carrera deportiva (por protestar, tímidamente, eso sí) y únicamente vio cuatro tarjetas blancas (fueron de ese color entre 1971, antes no existían, y 1976). Fui con mi padre a ver aquel partido. Una compañera suya, Sonsoles, nos había regalado dos entradas que a ella le sobraban y que también la habían regalado a ella para la ocasión. El Campeonato de España-Copa de Su Majestad el Rey es la más antigua competición nacional de fútbol, nacida en 1903 con ese nombre, si bien durante los años de la Segunda República (salvo...