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Mostrando las entradas etiquetadas como Pesimismo

Rafael Narbona es un maestro de la felicidad

A comienzos del año 2024, el periodista cultural español Rafael Narbona publicó su séptimo libro, una obra de 540 páginas titulada Maestros de la felicidad: de Sócrates a Viktor Frankl, un viaje único por la historia de la filosofía . Un libro didáctico, riguroso y de una encomiable amenidad. Un libro útil fenomenalmente escrito, porque Narbona es un escritor. Un excelente escritor. Palabras mayores. Un intelectual respetuoso con la forma y profundamente analítico, responsable del fondo maravilloso de sus escritos.   “Estas páginas pretenden acercar la filosofía a los que buscan argumentos para celebrar la vida y afrontar con inteligencia las experiencias más dolorosas e ingratas. Entre los filósofos, hay auténticos maestros de la felicidad, pensadores que nos invitan a contemplar el mundo con optimismo y a juzgar al ser humano con indulgencia . Mi propósito es que sus ideas lleguen a todos los que se han cansado de escuchar que la vida es una porquería y nuestra especie un er...

¿Es posible hablar sin decir chorradas? (se pregunta Oriol Quintana)

No. Para lograr que nuestra comunicación con los demás tenga suficiente viveza, no podemos limitarnos a enunciar hechos con objetividad –aparte de que el lenguaje formal de la lógica y las matemáticas, el único verdaderamente objetivo, es del todo inútil para los menesteres diarios. En la ficción, los personajes que usan un lenguaje completamente desprovisto de emociones tienen las orejas puntiagudas y son de otro planeta. Jonathan Swift, en Los viajes de Gulliver , especuló allá por el siglo XVIII con el diseño de un lenguaje objetivo en el sentido más literal: los que pretendían comunicarse debían acarrear (ellos o sus sirvientes) grandes sacos con objetos. Éstos iban a usarse para representar aquello de que se fuera a hablar. La conversación se desarrollaba sin palabras, sólo mostrando estos objetos. Swift justificaba el invento diciendo que el objetivo era ahorrar aliento y saliva, y que con la energía no gastada en hablar, uno alargaba significativamente los años de su vi...