La última persona que dirigió, muy brevemente, días, pocos, el Partido Comunista de España (PCE) antes de la dictadura de Franco (sobre toda la España conquistada y malherida) era una mujer. Se llamaba Matilde Landa. Se suicidó en una prisión franquista en 1942 antes de que fuera obligada a convertirse al catolicismo. Su vida es pura historia de España. Puro horror y pura grandeza. Pura vida, pura muerte. Si Miguel Hernández, a quien conoció durante la Guerra Civil, la escribió un poema en el año 37 (puede que en el 38, un poema que permaneció inédito hasta el año 2000), el grupo de rock Barricada la compuso y cantó una canción siete décadas después, cuando aquella Guerra Civil solamente salía de vez en cuando fuera de los libros de Historia. Para hacernos una idea de la trascendencia de Matilde Lanza en el imaginario (y en la realidad) de la izquierda española baste decir que el reconocido intelectual (comunista) Manuel Vázquez Montalbán aceptó ingresar en el PCE porque se p...