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Comes alive¡


Los Sótanos, en la Gran Vía, aquella calle tan grande que era avenida y que se llamaba como nadie la llamaba, José Antonio, fueron durante muchos años el Paraíso al que acudíamos mis amigos y yo a tocar, oler y a escuchar la música que nos apasionaba. Allí, al primigenio Discoplay, fui la primera vez con mi padre hace ya muchos años a midescubrimientodelhielo. Entonces lo que nos molaba a los chavales de mi barrio era un disco de rock grabado en directo que habían escuchado millones de otros chavales en todo el planeta Tierra. Y fui con él, con mi padre, a comprarlo (era una doble cassette, aun no tenía yo tocadiscos).

Peter Frampton, un tipo que hace décadas consiguió grabar un disco en directo que sonaba a todas horas en las habitaciones de los jóvenes y adolescentes de medio mundo.

La mía, por ejemplo-

Déjame que no diga nada,

que pueda deslumbrarme

en silencio

ante tu primera vez

y tu sencillez de mariposa,

atento a la música

venida desde los confines

de la humanidad

hasta esta pradera

donde puedo besarte

y ser más yo

que yo mismo.

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