Uno lee libros por diversas razones, para asombrarse es una de ellas. Lo que siguen son asombros provocados por los libros que leo.
Alberto García-Alix
“El taller de García-Alix es un búnker lleno de potencias encerradas y promesas liberadas. Hay centenares de libros, cuadros, obras de arte o chaquetas vaqueras o de cuero cubiertas de mugre de los Centuriones de España, la banda motera que aterrorizó y nos aterrorizó —algunos de sus integrantes, todos tipos curtidos, imprevisibles, siempre dispuestos a tenderte una mano o destrozarte, hacían de matones en la puerta de la sala Revólver, a la que solía ir los fines de semana— y de la que fue miembro García-Alix hasta que esta fue absorbida por los Hells Angels, decididos a instalarse en nuestro país. Muchos centuriones decidieron dar aquel paso, un compromiso para el que no había marcha atrás. García-Alix, que ya entonces comenzaba a ser célebre como un fotógrafo capaz de retratar almas rotas y rostros vencidos, se hizo a un lado. Aquello estaba exento de la camaradería, las salidas al campo, el compartirlo prácticamente todo de aquellas decenas de locos en dos ruedas.
Muchos no lo contaron o acabaron
entre rejas; otros, aquellos que contaban con biografías más extremas, acabaron
perdidos en el tiempo, en mapas imposibles. Uno de ellos hizo de portavoz
oficioso del Ku Klux Klan en nuestro país. Después de marcharse a los Estados
Unidos, acabó muerto a tiros.
En su taller, entre todo eso, uno
tiene la sensación de estar en el centro de un panteón. Rodeado de ángeles y
espíritus, heraldos de un tiempo ya pasado y que jamás volverá. Nunca nos
bañamos dos veces en el mismo río”.
Servando Rocha:
De fuego cercada. Geografía secreta de Madrid,
2024.
Clint Eastwood
“Clint Eastwood apenas muerde con los
labios un cigarrillo de tabaco negro. Lleva puesto un poncho marrón sobre los
hombros y un elegante sombrero de cuero raído. Por su expresión seria y
empolvada parece a punto de disparar. Aunque el revólver no se ve. La foto de
revista está cortada a la mitad, justo debajo de su cuello. Pero mirándola de
cerca, pude imaginarme perfectamente el antiguo revólver, su dedo ya sobre el
gatillo, presionando el gatillo, a punto de disparar. Estiré una mano hasta
colocarla sobre el retrato de ese Clint Eastwood aún joven y fumando en el
desierto de alguna de sus varias películas del lejano oeste americano —Por
un puñado de dólares, quizás, de Sergio Leone—, y empujé la puerta abatible
como si estuviese empujando la puerta abatible de una cantina de vaqueros”.
Eduardo Halfon:
Canción (novela), 2021
Escribir, contar
historias
“De las historias, no es importante
solo cuando empiezan o terminan, sino también el momento que se elige para
contarlas. Tienen que haber crecido lo suficiente dentro de uno y estar
pidiendo ya salir. Además, debe haber alguien con tiempo y ganas de
escucharlas”.
Víctor Colden: Tu sonrisa sin temblar (novela), 2022

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