Menos mal que a la cineasta española Carla Simón le ha dado por contarnos su vida. Su tercer largometraje, la extraordinaria película Romería, estrenado en 2025, como los anteriores escrito y dirigido por ella, es un sentidísimo viaje hacia lo desconocido desde la mirada consciente de una joven atravesada por el pasado presentido. Pura muerte, puro amor, pura sangre. Ya sabes, la familia. Y el SIDA, aquellos años asesinos del maldito SIDA, tan amigo de la heroína.
No llega su duración a las dos horas, cosas agradecida habitualmente, aunque uno se pasaría las horas muertas viendo en la pantalla a la extraordinaria debutante actriz protagonista, Llúcia Garcia, magníficamente acompañada por el también debutante y jovencísimo Mitch, un sorprendente Alberto Gracia (en otras ocasiones director, y aquí en su primer papel actoral) y los habitualmente grandes Tristán Ulloa, Miryam Gallego y José Ángel Egido.
La música es de Ernest Pipó, pero quiero destacar los flechazos momentáneos del precioso Tu mirá de Lole y Manuel y el magnífico Bailaré sobre tu tumba de Siniestro Total. La fotografía, tan adecuada, exacta, corrió a cargo de Hélène Louvart.
Carla Simón “hace un emocionante exorcismo personal”, otro más, añadiría yo (pero uno con el añadido de la inspiración mágica que desborda sin aspavientos su tercer largometraje), escribió de Romería la crítica cinematográfica Elsa Fernández-Santos en El País. Estoy con Luis Martínez, cuando le leo en El Mundo que la película es “conmovedora hasta la euforia”.
Romería es sensacional, no deberías perdértela, como tampoco las otras dos películas de Simón: Verano 1993 y Alcarràs.




Maravillosa. Gloriosa. Extraordinaria. No he visto Alcarras pero ... encaja tan fantasticamente bien con esa niña de Verano 1993. Esa forma de rodar, esa forma de manejar el sonido, la autenticidad que respiran los actores. Es todo tan orgánico y tan real que no puede ser sino un ejemplar ejercicio de catarsis personal que no se si estan valorando por ahi como se debe.
ResponderEliminarEn efecto. Sobre lo de valorar por ahí no sé yo. Por ahí hacen cada truño que a lo mejor es que tienen sensibilidades distintas a las nuestras. A la tuya y a la mía. Gracias por comentar.
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