De 2024 es el decimosegundo libro escrito por el editor y ensayista español Servando Rocha, su título: De fuego cercada. Geografía secreta de Madrid. Apareció en mi espectro de posibles lecturas como probable documentación para el libro que vengo escribiendo sobre Madrid, una utilidad que no se ha refrendado a ese respecto de manera alguna. Pero eso es lo de menos.
Poca cosa puedo decir de él.
Abramos boca. Se lee enseguida en el
libro esto:
“España,
un proyecto siempre en construcción, es un país con el orgullo herido que solo
puede ser contemplado a través de espejos cóncavos”.
¿No está nada mal, eh?
Tampoco está mal cuando dice el autor
eso de que “los muertos, sin excepción, siempre son solemnes y dignos, sin
importar el qué o el cómo de sus muertes”.
¿De qué va De fuego cercada…?
Rocha nos alumbra muy pronto:
“Este
es un libro sobre desapariciones. Prácticamente todo lo que aparecerá
(edificios, lugares, personas) ya no está, pero sin embargo sigue ahí. También
es un libro sobre presencias secretas en la ciudad moderna, donde el cemento
y la hipervelocidad nunca matan a la muerte. Todos estos fantasmas se
pasean hoy por el presente”.
Rocha (“escribo y paseo; paseo y
escribo”) es aún más explícito algo después:
“Cuando
me dispuse a escribir un libro sobre Madrid, tenía que trabajar sobre
mitologías, hacer que Los, el demonio del sol del poeta William Blake, operase
a partir del kilómetro cero, como vigilante o barquero, seguir vectores de pura
negatividad irradiando hacia el norte, hacia las zonas de la codicia
financiera, las prisas y el capitalismo salvaje. Debía buscar la belleza en los
escombros, la misma visión del poeta Lasso de la Vega y su «Moiré»: «El más
bello de los paisajes en el rincón de / una hedionda calleja. / Surge aquí la
flor rara y preciosa».
Opté por dejarme
arrastrar por esos impulsos, viajar por intuición a partir de un plan más o
menos constreñido a una línea trazada en un mapa. Y a partir de esta,
desaparecer. Esfumarme, llevarme la historia conmigo. Todos los que aparecerían
en el libro en ciernes habían hecho a su modo algo similar”.
¿Anima a leerlo?
Es un libro sobre Madrid, no
lo olvidemos. De esos que consideran que “la ciudad, tanto la que vemos como
aquella que no vemos, está viva”. El autor avanza entre los muertos para
contarnos a los vivos lo que ellos le confiesan (sic).
Aunque, en sus últimas páginas, lo
que Servando Rocha acaba por admitir es que “este libro y paseo, este gran
paseo” va sobre a dónde van los desparecidos:
“¿Qué lugar ocupa
la ausencia? Ahora conozco las respuestas. Son la memoria y la luz de la
imaginación las que los traen nuevamente al presente y los hacen eternos”.
O sea que es un libro sobre la
geografía secreta de Madrid. Ya lo decía el título. Porque “la geografía
secreta de toda ciudad está hecha de interminables nodos y líneas del deseo
trazados por paseantes anónimos y guiados (muchas veces) por vectores ocultos
de fuerza. Va por vosotros y vosotras. El mapa no es el territorio”. Estamos
ante “un artefacto de narrativa de no ficción que de manera deliberada
atraviesa géneros literarios”. En el resto de la obra, “lo que se cuenta es
real, está documentado, y tuvo y tiene lugar en este Madrid polimorfo,
contradictorio y escurridizo”. ¿El resto?
En suma, este libro sirve para que
aparezcan, lo dice él, todos los asuntos que le interesan al autor:
“desapariciones en el callejero, acontecimientos históricos, guerras y
catástrofes, incendios, la huella tanto islámica como medieval, etcétera”. Lo
de la huella no sé yo.

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