A Fernando León de Aranoa se le conocía al principio solamente como Fernando León. ¿Importa eso? Ni lo más mínimo, sólo lo constato.
El español Fernando León es un
cineasta extraordinario de quien desde 1996 he disfrutado todas sus películas,
los largometrajes de ficción, quiero decir, no de todos los documentales.
Esas películas suyas son Familia,
Barrio, Los lunes al sol, Princesas, Amador, Un
día perfecto, Loving Pablo y El buen patrón,
estrenadas, respectivamente, en 1996, 1998, 2002, 2005 , 2010 , 2015 , 2017 y 2021.
De Un día perfecto ya
escribí que estaba rodada con el acero perfecto de los equilibristas.
Y sobre El buen patrón llegué a decir de ella que era ácido refrescante: puro cine amargo (y divertido, mucho).
León de Aranoa (que debutó en el mundo del largometraje en 1994, el año que había estrenado su primer corto, Sirenas, como uno de los guionistas, el otro era Carlos Asorey, de la película dirigida por Antonio del Real titulada ¡Por fin solos!, interpretada por Alfredo Landa y María José Alfonso) escribe los guiones de todas las películas que dirige, sólo hay dos ocasiones en las que lo escribe en compañía de alguien: Un día perfecto fue coescrita por Diego Farias, adaptando la primera novela de su hermana, Paula Farias (publicada en 2005 y titulada Dejarse llover); y en Los lunes al sol el otro guionista fue Ignacio del Moral.
Entre los actores a los que ha dirigido, el elenco es tan sensacional que al escribirlo a continuación me parece estar viendo cine: Juan Luis Galiardo, Chete Lera, Alicia Sánchez, Luis Tosar, Javier Bardem, Candela Peña, Manolo Solo, Celso Bugallo, Tim Robins, Benicio del Toro, Sergi López, Penélope Cruz, Peter Sarsgaard, Óscar Jaenada…
Los principales premios que ha
recibido Fernando León de Aranoa son ocho Goyas (cuatro veces al mejor
director: por Barrio, Los lunes al sol, Un día perfecto y El
buen patrón; mejor director novel por Familia; y tres como mejor
guionista) y el Platino como mejor director iberoamericano por El buen
patrón.
De su cine se ha dicho: de Familia escribió Carlos Boyero que era “espléndida e inteligente”; para Ángel Fernández Santos Barrio era un “bello puñetazo de verdad, una honda película”; Oti Rodríguez Marchante habló de Los lunes al sol como de algo “intenso, interesante, verdadero”; según M. Torreiro Princesas es un “filme bellamente escrito y profundamente coherente con la trayectoria anterior de su creador”, de “una factura impecable, un guion primoroso, unos diálogos que parecen escritos desde el alma”; de Amador (que a mí sí me gustó, no en exceso) se escribieron pocas loas, quizás una fuera la de Carlos Marañón, para quien “no es su película más completa, ni la más rompedora, ni siquiera la más recordada, pero seguro que ésta es la película más optimista de Fernando León”; Javier Ocaña dejó constancia, refiriéndose a Un día perfecto, que “sus diálogos, afilados, humanistas y brillantes, acarician, conmueven, pero nunca destruyen” y “León ha compuesto un relato en el que, sin una muerte en pantalla, sin un drama atroz, la guerra y sus destructoras consecuencias se infiltran a cada instante”; no me extraña que de Loving Pablo (su peli que menos me gusta) se escribieran críticas poco favorecedoras, como la que firmó Sergi Sánchez diciendo, por ejemplo, que en ella “no existe intención alguna de glamurizar el mundo de la droga, sino todo lo contrario, lo que no es excusa para que León de Aranoa prefiera mantenerse al margen del estilo, con una falta de carisma como realizador que clama al cielo, de manera que la película es átona, plana, pobre”; y de El buen patrón Nando Salvá dejó dicho que “quizá sea la mejor película de Fernando León de Aranoa” y “pone en el centro a uno de esos poderosos”, de manera que “la complejidad de la que lo dota hace que nos resulte despreciable pero también fascinante”.
Fernando León de Aranoa es uno de los
grandes creadores del cine español. Eso seguro.





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