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A sus 80 años, Dylan cantando mejor que nunca (quién lo iba a decir)


Mi reconciliación con Dios
Bob Dylan llega en junio de 2023 con su elepé número 40, grabado dos años antes y repleto de canciones antiguas suyas más un cierre estelar con la novata Sierra’s theme. La maravilla, ese álbum, se titula Shadow Kingdom y lo disfruto diez veces antes de ver por vez primera en mi vida a Dylan cantando sus canciones inmortales en esa gira suya por el universo que no parece querer ni necesitar tener fin.


Lo de reconciliación lo digo por aquello que escribí de su disco anterior, de hace tres años, Rough and rowdy ways. Nada bueno. Lo que escribí, y, a mis oídos, el álbum. Las canciones de Shadow Kingdom se grabaron, sin percusión alguna, en el estudio de Village Recorder (más conocido como The Village), en la californiana Los Ángeles a principios de 2021 con el objeto de que acompañaran la película documental Shadow Kingdom: The early songs of Bob Dylan dirigida por la directora israelí y estadounidense Alma Har'el y fotografiada por Lol Crawley.


Catorce son las canciones del álbum, todas compuestas por Dylan y grabadas por medio de una sofisticada y nueva tecnología que se dice revolucionaria en su recuperación de las calidades de los registros analógicos: la citada y novedosa Sierra’s theme que cierra el disco, más, por este orden, las nuevas versiones de When i paint my masterpiece (original de 1971), Most likely you go your way and i'll go mine (de 1966), Queen Jane approximately (1965), I'll be your baby tonight (1967), Just Like Tom thumb's blues (1965), Tombstone blues (también de 1965) To be alone with you (1969), What was it you wanted (1989), Forever young (1973-1974), Pledging my time (1966), The wicked Messenger (1967), Watching the river flow (1971) y It's all over now, baby blue (1965). 


En total, 54 minutos del mejor Dylan, que canta y toca la guitarra y la armónica, acompañado por el acordeón protagonista del sonido del elepé a cargo de Jeff Taylor y también de Doug Lacy, el contrabajo de Don Was (que ya había colaborado con la superestrella y Premio Nobel en su álbum de 1990
Under the red sky como productor y bajista), el bajo eléctrico de John Avila y las guitarras de Greg Leisz (que también toca la pedal steel y la mandolina), Tim Pierce, T-Bone Burnett (que ya acompañó a Dylan en aquella brillantísima y muy conocida gira de los años 1975 y 1976 conocida como la Rolling Thunder Revue), Ira Ingber y Steve Bartek (que añade algunas veces su guitarra acústica).

En la revista Rolling Stone, Michaelangelo Matos reconoce que Dylan hace que sus canciones clásicas "parezcan asombrosamente nuevas" en este disco tan especial. Nuevas y no chafadas, renacidas. Porque es cierto que suenan frescas una vez más, aunque sea un frescor añejo que engatusa. Frescas en la voz de un Bob Dylan que sí puede y sabe cantar, vaya que sí. Aquí, sí. De destacar alguna me quedaría con la impresionante versión de What was it you wanted, aquella canción que sonara en su poco reconocido, no me extraña, álbum de 1989 Oh Mercy.


Dylan nos trae algunas de sus joyas de hace décadas a nuestros días como si lo que hoy hubiera que grabar para ser escuchado fuera algo antiguo pero eterno.

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