Lamento inyectar pesimismo, pero ustedes sabrán excusarme. La izquierda va a salir, me temo, muy malparada de las próximas elecciones, y España corre el riesgo de ser uno de tantos países donde el miedo a la inmigración otorga un poder inaudito a las formaciones de derecha.
La seguridad en
las calles, la prioridad nacional, la identidad cultural y religiosa… Todos
estos factores deben ser tratados con miradas de profundidad que no proliferan
en los medios a los que acuden las multitudes. En cualquier caso proporcionan
victorias electorales y la derecha, con razón o sin ella, ha logrado ponerlos a
su favor. Quizá porque husmeo una derrota concluyente, dejo un pequeño
pliego de convicciones que considero innegociables, por más que la mayoría
de mis vecinos no las compartan. Lo siento por ellos, pero voy teniendo ya
muchos años y si las ruedas son redondas no voy a terminar pensando que son
cuadradas, por más que griten.
1. Este país
tiene un problema muy grave con la vivienda. No es un problema aislado o un
grumo que se puede diluir con un tratamiento específico. No, la vivienda es el
desagüe por el que se vierten a la sociedad las contradicciones de un sistema
mal tramado. El rentismo supone que los esfuerzos productivos de mucha gente,
especialmente joven, trasladan una enorme cantidad de riqueza a gente que no
produce nada. Más sencillo aún: si con un trabajo digno no puedes pagarte un
techo bajo el que vivir, entonces el modelo social es fraudulento. Así de serio
es el asunto.
2. Sánchez no
es un dictador, ni un monstruo, ni siquiera un mal presidente. Yo le
achacaría muchos errores y alguna que otra indecencia, pero la obsesión por
convertirle en el causante de todos los problemas del país responde a una
patología que amenaza a la normalidad democrática.
3. La derecha
debe decir qué quiere hacer. Odian a Sánchez, pero si el presidente es la
causa de todos nuestros problemas, entonces bastará echarlo para solucionarlos.
Lástima que yo no haya nacido ayer para creérmelo. ¿Cómo piensan afrontar el
tema de la vivienda? ¿Y el cambio climático? ¿Y la precariedad laboral? ¿Y el
tema migratorio? ¿Y la calidad de los servicios públicos? … Suponiendo que
quieran solucionar algo, claro.
4. La derecha
se ha opuesto en España sistemáticamente a las medidas que han hecho nuestra
sociedad más libre y ajustada a derecho. Después han hecho uso de esas
medidas sin aparente vergüenza.
5. El horizonte
de la globalización crea sociedades diversas en las que no es fácil orientarse
y las viejas certezas están siempre en peligro. Eso es bueno y es malo,
pero si no queremos dictaduras tendremos que aceptar que las calles se llenen
de personas cuyo aspecto, lenguaje, preferencias sexuales o hábitos son
diferentes a los nuestros.
6. La inmigración es un elemento indisociable de la historia de las sociedades. Sin duda aporta beneficios y también genera conflictos. Acusar a la izquierda de episodios como el vivido en Ceuta porque es tolerante y buenista resulta tranquilizador para los desinformados, pero es la globalización del capitalismo lo que ha generado la actual masa de desplazamientos. De ello los votantes de Vox se benefician cuando “contratan” a una cuidadora para la abuela o ponen a currar en condiciones miserables a “negros” y “moros” en el campo…Ganad las elecciones, pero la hipocresía hace llorar al niño Jesús, dicho sea ya que sois tan católicos.

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