El neerlandés Erik Kriek escribió e ilustró en 2016 el magnífico cómic In the pines: 5 murder ballads, publicado seis años después con el mismo título en mi idioma por Norma Editorial con la traducción de Maria Rossich.
El periodista cultural y escritor
neerlandés Jan Donkers escribió al final del volumen un excelente
epílogo que explica la obra y nos ayuda a comprenderla en su justa medida.
“¿Murder
ballads?, si eso es el disco de Nick Cave, ¿no? Por supuesto, y es
una auténtica joya en su género. pero el título abarca mucho más. Las Murder
ballads eran y todavía son un elemento importante del Great American
Songbook, la antología oficiosa de música popular de Estados Unidos, y
constituyen un subgénero de la balada tradicional”.
Los textos de esas baladas, escribe
Donkers, “siempre tratan de un asesinato, pero el modo en que se explica la
historia varía mucho: a veces se nos ofrece el punto de vista del asesino,
otras el de la víctima, pero normalmente la historia es contada por una tercera
persona: el narrador/cantante”. Lo más habitual es que el asesino (o
asesina: hay asesinas) no consiga escapar a su destino y acabe preso o ahorcado
en la horca.
Creo como Donkers que Kriek no
solamente ha convertido en cómic algunas de aquellas murder ballads de
tradición oral, sino que que lo que ha logrado, usando las letras de aquellas
canciones como punto de partida, ha sido sumergirse en esas historias a través
de su propia imaginación para “plasmar sus propias ideas sin restricciones” y
es así cómo aquellas obras de arte independientes han llegado gracias a él a
nuestras almas.

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