Ir al contenido principal

Cincuenta años (1976-2026)


Era 1976. Cuando yo tenía doce o trece años (según, a partir del 30 de abril, trece), escuché algunos de estos elepés ahora históricos, otros los alcancé poco tiempo después. No importa. Crecí con ellos.

 

Albert Hammond: My spanish album

Donde estaba aquella versión maravillosa de Échame a mí la culpa.

 

Dr. Feelgood: Stupidity

Cómo lo bailábamos en los locales que nos cedía la parroquia de la Beata María Ana de Jesús.


 

David Bowie: Station to station

Mi primer Bowie.

 

Stevie Wonder: Songs in the key of life

¿El mejor elepé de todos los tiempos? Y encima doble. Todavía lo escucho a menudo.

 

Carlos Cano: A duras penas

En A duras penas había una canción en la que cantaba Enrique Morente: Anochece. También otra que yo no recordaba haber escuchado hasta comienzos de 2025 y que me parece un prodigio musical extraordinario, hablo de Aleluya. Todas las canciones del disco habían sido compuestas por Carlos Cano, menos precisamente Aleluya, cuya letra era del poeta jienense y amigo suyo Antonio Mata, también cantautor.

 

Blondie: Blondie

Blondie y sus primeros cuatro elepés inolvidables:

Blondie (1976)

Plastic letters (1977)

Parallel lines (1978)

Eat to the beat (1979)

 

Donna Summer: A love trilogy

Cuando en 1976, o así, escuché el glorioso A love trilogy (con sus espléndidas joyas Try me, i know we can make itPrelude to loveCould it be magicWasted y Come with me) no sabía que todavía faltaba por llegar, por llegarnos, por llegarme, la perfección pop, electrónica y limpiamente funky, soulera y marciana que sería y es y será I feel love.


 

Boston: Boston

Ahora que suena Boston: qué tiempos aquéllos.

 

Iceberg: Coses nostres

Que alguno de nosotros, no sé si yo, puede que Manolo, puede que Quique, nos lo compráramos porque venía la sintonía de Popgrama.

 

Bob Dylan: Desire

Las primeras cassettes que tuve ya grabadas, la recopilación Rock and roll music, de Los Beatles, y el Desire de Dylan, las compré en una furgoneta ambulante abierta en su lateral espléndido con su mercancía sonora tan atractivamente a la vista.

 

Eagles: Hotel California

Aquella mañana en la que fuimos a grabar el Hotel California en cinta una vez más y tantos otros discos y cassettes.

 

Peter Frampton: Frampton comes alive!

… en el centro de la habitación donde escuchas a Peter Frampton taladrarte con su guitarra las sienes del niño que ya estás dejando de ser lentamente, porque todo aparenta que te resistieras a abandonar esa patria que ya no te abandonará jamás y que una y otra vez nos obligas a recordarte en estos cuentos que te escribimos quienes quiera que seamos nosotros.


 

ABBA: Arrival

La prodigiosa maravilla pop que es Dancing Queen fue lanzada como cara A de un disco sencillo el 16 de agosto de 1976 (tenía yo 13 años) y se incluyó en el álbum Arrival, el cuarto elepé de los atemporales ABBA, después de Ring ring, de 1973, Waterloo, un año posterior, y Abba, de 1975. Apareció en octubre de aquel año 76 y yo quise comprarlo en cassette un par de veces, sin éxito. Pero no lo compré. Nunca tuve un disco ni una cinta de ABBA.

 

Led Zeppelin: Presence

La primera canción que escuché de Led Zeppelin me dejó impresionado: Candy store rock la debí oír en casa de mi amigo de la infancia Rafa con trece años o catorce, imagino. El disco donde estaba había salido en 1975 y él la tenía en un recopilatorio de grandes éxitos o una banda sonora o yo qué sé qué, pero no era desde luego un elepé de Led Zeppelin.

 

Al Stewart: Year of the cat

Alguien en el Instituto me robó la cinta de El año del gato que tenía en la otra cara el Aiminyú de Peter Frampton. Era una TDK de 90 minutos, por supuesto. Hace muchos años que no escucho el disco completo de El año del gato. No importa.

 

The Rolling Stones: Black & blue

Cuando yo llegué a los Rolling (entonces decíamos más los Rolling que los Stones, que es más de malote), ellos acababan de sacar un disco que acabó siendo desprestigiado hasta que los despristigiadores prestidigitadores fueron desenmascarados y muchos cayeron en la cuenta de que este elepé no solo no es tan malo… Es que es buenísimo. Eso sí que eran canciones: como las de los Stones cuando los Stones no eran unos viejos resabiados con cara de cuero de bota de vino.

 

Pero… La canción de 1976 fue, en aquella mi vida (además de Échame a mí la culpa):

Déjame vivir con alegría, de Vainica Doble.

Échame a mí la culpa, pero déjame vivir con alegría.

Comentarios

Grandes éxitos de Insurrección

Échame a mí la culpa, (no sólo) de Albert Hammond; LA CANCIÓN DEL MES

Esa novela de la que habla todo el mundo: La península de las casas vacías

Los cines de mi barrio (que ya no existen)