Era 1976. Cuando yo tenía doce o trece años (según, a partir del 30 de abril, trece), escuché algunos de estos elepés ahora históricos, otros los alcancé poco tiempo después. No importa. Crecí con ellos.
Albert
Hammond: My spanish album
Donde
estaba aquella versión maravillosa de Échame a mí la culpa.
Dr.
Feelgood: Stupidity
Cómo
lo bailábamos
en los locales que nos cedía la parroquia de la Beata María Ana de Jesús.
David
Bowie: Station to station
Mi
primer Bowie.
Stevie
Wonder: Songs in
the key of life
¿El
mejor elepé de todos los tiempos? Y encima doble. Todavía lo escucho a menudo.
Carlos
Cano: A duras penas
Blondie:
Blondie
Blondie
y sus primeros cuatro elepés inolvidables:
Donna
Summer: A love trilogy
Boston:
Boston
Ahora que suena
Boston: qué tiempos aquéllos.
Iceberg:
Coses nostres
Que
alguno de nosotros, no sé si yo, puede que Manolo, puede que Quique, nos lo
compráramos porque venía la sintonía de Popgrama.
Bob
Dylan: Desire
Eagles:
Hotel California
Aquella mañana
en la que fuimos a grabar el Hotel California en
cinta una vez más y tantos otros discos y cassettes.
Peter
Frampton: Frampton comes alive!
…
en el centro de la habitación donde escuchas a
Peter Frampton taladrarte con su guitarra las
sienes del niño que ya estás dejando de ser lentamente, porque todo aparenta
que te resistieras a abandonar esa patria que ya no te abandonará jamás y que
una y otra vez nos obligas a recordarte en estos cuentos que te escribimos
quienes quiera que seamos nosotros.
ABBA: Arrival
La
prodigiosa maravilla pop que es Dancing Queen fue
lanzada como cara A de un disco sencillo el 16 de agosto de 1976 (tenía yo 13
años) y se incluyó en el álbum Arrival, el cuarto elepé de los
atemporales ABBA, después de Ring ring, de 1973, Waterloo,
un año posterior, y Abba, de 1975. Apareció en octubre de aquel año
76 y yo quise comprarlo en cassette un par de veces, sin éxito. Pero no lo
compré. Nunca tuve un disco ni una cinta de ABBA.
Led
Zeppelin: Presence
La
primera canción que escuché de Led Zeppelin
me dejó impresionado: Candy store rock la debí oír en casa de
mi amigo de la infancia Rafa con trece años o catorce, imagino. El disco donde
estaba había salido en 1975 y él la tenía en un recopilatorio de grandes éxitos
o una banda sonora o yo qué sé qué, pero no era desde luego un elepé de Led
Zeppelin.
Al
Stewart: Year of the cat
Alguien
en el Instituto me robó la cinta de El
año del gato que tenía en la otra cara el Aiminyú de Peter
Frampton. Era una TDK de 90 minutos, por
supuesto. Hace muchos años que no escucho el disco completo de El año
del gato. No importa.
The
Rolling Stones: Black & blue
Cuando
yo llegué a los Rolling (entonces decíamos más los Rolling que los Stones, que
es más de malote), ellos acababan de sacar un disco que acabó siendo
desprestigiado hasta que los despristigiadores prestidigitadores fueron
desenmascarados y muchos cayeron en la cuenta de que este elepé no solo no es
tan malo… Es que es buenísimo. Eso sí que eran
canciones: como las de los Stones cuando los Stones no eran unos viejos
resabiados con cara de cuero de bota de vino.
Pero…
La canción de 1976 fue, en aquella mi vida (además de Échame a mí la culpa):
Déjame vivir con
alegría, de Vainica Doble.
Échame a mí la culpa, pero déjame vivir con alegría.

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