Alguien en el Instituto me robó la cinta de El año del gato que tenía en la otra cara el Aiminyú de Peter Frampton. Era una TDK de 90 minutos, por supuesto.
Los dos discos habían sido grabados en la histórica sesión en la casa de los padres de Manolo, de su madre, que su padre estaba ya muerto, en Embajadores, abajo, casi en la plaza de Italia, la que estaba totalmente vacía porque la iban a alquilar.
Esa cinta la
grabamos sin cable, que conste. Me explico. Aquella mañana en la que fuimos a
grabar el Hotel
California en cinta una vez más y tantos otros discos y cassettes,
algunas las grabamos a pelo, sin cable, en silencio, en habitaciones vacías.
Qué cosas.
No entrad aquí, que hemos dejado grabando de cassette a cassette El año del gato. Pero entraba, siempre entraba alguien, de tal forma que cuando al día siguiente escuchaba yo mi ejemplar de Al Stewart se podía oír perfectamente, en medio de la tercera canción, decir a Alberto hostias, si no hay cable, justo después de dejar también registrado el ruido de la puerta y hacer entrar en la alcoba únicamente provista de dos aparatos de música el sonido del pasillo, el ruido de las voces apagadas e irreconocibles de algunos de nosotros.
Hace muchos años
que no escucho el disco completo de El
año del gato. No importa.


Comentarios
Publicar un comentario
Se eliminarán los comentarios maleducados o emitidos por personas con seudónimos que les oculten.