Alguna vez coincidiré con Elsa Fernández-Santos. O ella conmigo. Sé que tengo las de perder en la comparación porque mi oficio no es en modo alguno el de la crítica cinematográfica. El suyo sí. Ella escribe sobre cine, sobre las películas que ve, en el diario El País. Yo solamente aquí, en este blog/revista que se dedica a muchas cosas, no solamente al cine, y que no lee mucha gente. Tampoco poca.
¿A qué viene esto a cuento? A que si yo veo en un film
algo, Fernández-Santos (hija de Ángel Fernández Santos, una eminencia de la
crítica cinematográfica a quien yo siempre leí con gusto y beneficio) ya ha
visto antes lo contrario, sea lo que sea ese algo.
Vamos al lío. Año 2023, se estrena una película española titulada Chinas, cuyas medidísimas dos horas de duración contemplo ya entrado el año siguiente y que disfruto casi como un niño. Pero también como el adulto que soy. Es el tercer largometraje de una cineasta que va para grande, Arantxa Echevarría, quien además escribe el excelente guion, como hiciera en su también espléndido debut Carmen y Lola.
Fotografiada por Pilar Sánchez Díaz, sus protagonistas
son las niñas Daniela Shiman Yang, Valeria Fernández y Ella Qiu, y la joven Xinyi
Ye, todas fabulosas, especialmente la primera, como también la actriz Yeju Ji, espectacular
como la madre de las niñas que interpretan Yang y Ye.
Pues bien, si yo vi, no solamente un film “valioso por acercarse a una realidad multicultural profundamente compleja”, como Elsa Fernández-Santos, pero profundamente real, cercano, lleno de la verdad que uno busca en el cine cuando quiere ver verdad en él y no solamente imaginación relacionada tangencialmente con la realidad (la otra cara del cine), la periodista de El País dice que Chinas es un film “fallido” porque “subraya en exceso un naturalismo que paradójicamente resulta artificioso”. No vi nada artificioso en esta delicia humana en la que se retratan las vidas de muchas personas que viven cerca de donde yo vivo y con quienes trato a diario. Más bien vi ese arte donde se rescata la certeza inasible de lo que tenemos alrededor por medio de la sutileza de la imagen, el sonido y la interpretación. Además, de una manera divertida, amena y en ocasiones finamente humorística, hasta hacer de un drama social una comedia que no esconde la pesadumbre ni los traumas.
Por lo demás, leo a los demás críticos cinematográficos y veo que Chinas no les encandiló. A mí me supo a gloria y satisfacción.


Comentarios
Publicar un comentario
Se eliminarán los comentarios maleducados o emitidos por personas con seudónimos que les oculten.