Estrenada en 2022, siete episodios de algo menos de media hora… Si de la primera temporada de la serie estadounidense de televisión Muñeca rusa escribí que es una serie asombrosa, enrevesadamente diáfana, de la segunda (también creada, dirigida y escrita por Leslye Headland, Amy Poehler y Natasha Lyonne, que además la protagoniza, y fotografiada sensacionalmente por Chris Teague) sólo puedo decir que es una serie asombrosa, enrevesadamente diáfana.
A la excelente Natasha Lyonne la acompañan actoralmente en unas interpretaciones magníficas Charlie Barnett, Annie Murphie, Elizabeth Ashley, Chloë Sevigny, Greta Lee…
Tengo que darle toda la razón a Randy Meeks cuando escribe en spinof.com
que “la única opción de seguir Muñeca rusa sin que se sintiera
repetitiva y pudiendo sorprender de nuevo era cambiar las reglas del juego por
completo. Y eso es lo que han hecho Natasha Lyonne, Amy Poehler y Leslye
Headhand: si la primera temporada era un bucle eterno, en esta nueva entrega tenemos
viajes en el tiempo a su manera”.
Por su parte, Meghan O'Keefe dice en Decider que “Lyonne nos
deslumbra con su visión salvaje de la humanidad, pero la narrativa de esta
temporada es un poco más confusa. Un poco más liosa. De la manera en la que la vida
misma lo es a menudo".
El tiempo tiene sus propias reglas y el pasado esconde el inasible brillo de Diamante Loco. Del presente no se puede salir indemne. La segunda temporada de Muñeca rusa quiere ser, como la canción de Luis Prado, un tsunami emocional para ser disfrutado frente a la pantalla de casa. Lo de menos es si lo consigue: el intento merece la pena disfrutarlo.


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