De la segunda temporada de Undone le leo en Filmaffinity a Jenna Scherer (crítica cinematográfica del AV Club) que es “una alucinógena dramedia familiar que está hecha para ser vista y experimentada, un uróboro devorando su propia cola... y disfrutando de cada bocado".
Exacto. Si la primera entrega de la serie de animación estadounidense (sobre
actores reales) ya me pareció espectacularmente sencilla y
perturbadora y lírica, cine
fascinante, sus nuevas tres horas (otra vez en ocho breves e
intensos episodios), estrenadas en 2022, vuelven a removernos sin demasiado vértigo a base de
angustia, necesidad, amor y memoria.
De nuevo Raphael Bob-Waksberg y Kate Purdy, y las actrices de esta
maravilla pequeñamente enorme (Rosa Salazar, Angelique Cabral y Constance Marie,
principalmente), me hacen decir aquello de que somos memoria y deseo, residuos
evanescentes de estrellas que no pudieron ser eternas, pasado y porvenir, pasado
y presente, presente…
Tiene razón Josh Bell (CBR) cuando escribe que Undone “no se
parece a nada que haya en televisión".
Por cierto, una dramedia es una comedia dramática. Aunque no estoy muy
seguro de que Undone sea una dramedia, como dicen algunos críticos
cinematográficos que es.


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