En el año 2020, el Primer Año de la Gran Pandemia, la maravillosa y muy talentosa factoría estadounidense de cine de animación Pixar estrenó dos películas, la decepcionante Soul y la levemente encantadora Onward, una comedia de aventuras que quiere engrandecer el amor y la hermandad filial.
Con una duración de poco más de cien minutos, de Onward (titulada Unidos
en Hispanoamérica) escribió Luis Martínez en el diario El Mundo que "se
acerca peligrosamente a un raro feísmo brillante", pero yo no acierto a creer
del todo que ese feísmo de TODOS sus personajes animados permita que la
brillantez narrativa de la película descuelle sobre la magia y la fantasía que propone.
Dan Scanlon la dirigió y, amparado en su propia experiencia como huérfano de padre, co escribió (junto a Jason Headley y Keith Bunin), aprovechando la realización de animación llevada a cabo por Sharon Calahan y Adam Habib, de una "factura visual impecable”, a decir del crítico cinematográfico de El País Carlos Boyero (quien no detectó en ella nada apasionante, como yo).
Soy de la opinión, como Federico Marín Bellón (ABC), de que su adorable
guion no puede impedir que se “vuelva rutinaria como moverse a mil kilómetros
por hora cuando vuelas en avión”.
Estoy casi absolutamente de acuerdo con las siguientes palabras:
"No está a
la altura de las obras maestras de la factoría, pero es divertida en todo
momento, imaginativa en sus secuencias de acción y conmovedora durante su clímax
dramático".
Nando Salvá (El Periódico)
Para mí, y ya acabo, lo mejor de esta peli es que a la madre de los
protagonistas le suene en su teléfono móvil el arranque genial de la joya Let's
get it on de Marvin Gaye cada vez que le llama su pareja.


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