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La forma del agua no es la de Camilleri que es la de Del Toro

Al final, hoy, un día después de verla, he entendido que La forma del agua es un cuento que cuenta mi historia de amor con Marga. Porque La forma del agua es un cuento que cuenta todas las historias de amor entre dos seres incompletos, a los que la casualidad acaba por unir tras reconocerse ambos como lo que son: aquello que la naturaleza, la vida, había ido deparando en ser cuanto uno necesita amar en otro. No sé si me explico.

Y sí, la peli es muy bonita, espléndidamente dirigida, ambientada, con un ritmo fantástico, en el pleno sentido de la expresión, entretenida, bella y fea cuando ha de ser hermosa y horrible. Pero, sobre todo, La forma del agua es un film en el que su principal protagonista humano está magníficamente interpretado por una pequeña actriz descomunal, la británica Sally Hawkins, que diera vida un año antes a una pintora singular en la singular película Maudie, el color de la vida.


La forma del agua se alzó el año de su estreno, en 2017, con cuatro Oscars, dos de ellos los más importantes, el de Mejor Director (para el cineasta y literato mexicano Guillermo del Toro) y el de Mejor Película. No me extraña que acaparara tan desmedida atención.



[El escritor italiano publicó una novela titulada La forma del agua, de la que ya he hablado aquí, también, que, evidentemente, no es la de Del Toro]

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