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La casa de Jon Bilbao es mi casa


De 2026 es el libro de relatos Esta es tu casa, del escritor español Jon Bilbao. Nueve cuentos de Bilbao nunca son poca cosa. Lo suyo es siempre la excelencia de la literatura breve.

El volumen lo abre ‘Lo que sucedió en la cueva’. Estamos en Ribadesella (no la vamos a abandonar en, casi, ninguno de los relatos), en el año 1937, Asturias está quedando en manos de las tropas que se dicen a sí mismas nacionales, la Guerra Civil española sigue su curso inexorable hacia la dictadura del general Franco.

 

“Las calles de Ribadesella estaban vacías. Muchos habían huido, a bordo de buques ingleses, de embarcaciones de pesca, hacinados en camiones, a pie. En la villa no quedaba nadie con autoridad.

Las Brigadas de Navarra desfilaron blandiendo la enseña nacional. Un brigadista se apartó de la columna y detuvo la moto. Le dio al crío un trozo de pan blanco. A la madre la repasó de la cabeza a los pies, sonriendo. Ella, que se había vestido de domingo, sacó pecho. ¡Viva España!, dijo. Los balcones se engalanaban con banderas que llevaban quince meses escondidas.

Cada vez más vecinos se animaban a salir. Caminaban pegados a las fachadas. Cruzaban las calles encogidos y a la carrera. Los republicanos se habían atrincherado en la otra orilla del Sella. […]

Concluía septiembre y el ambiente era de fiesta de verano”.

 

Lo que nos cuenta Bilbao es terrible, oscuro, perturbador.

En ‘Explotación’ ya aparece el propio Jon, que ya no abandonará (casi) el libro. Su casa asturiana (casi) tampoco. Esa casa que puebla tantos libros suyos y ya es el ámbito por excelencia de su literatura incomparable. Jon es un niño, su madre pasa “mucho tiempo encerrada en su cuarto, siempre parece cansada y triste”. Su padre dirige una cantera en los Picos de Europa. En fin, puro lacasadeJonBilbaoenRibadesella. Lo que nos cuenta el relato es cómo Jon Bilbao se aficionó a escribir cuentos “a partir de películas”. Todos inacabados, salvo uno que ganó un concurso municipal. Nacía el Jon Bilbao que conocemos.

El tercer relato se titula ‘Variación sobre un viaje en coche por Big Sur’, en él desaparece el universoJonBilbao, aunque no del todo, sí los nombres propios, y es también excelente. Todos los nombres propios del universo Bilbao no desaparecen: aquí sale John Dunbar. ¿Sabes?

Regresamos a Ribadesella, a la casa, con ‘Viven muchas personas ahí dentro’, persiste el desasosiego, continúa esa sensación de que uno se va a acabar cayendo tarde o temprano. ¿Caer dónde?

 

“Su casa era grande y estaba rodeada por un terreno semisalvaje, abundante en peñascos, barrancos, árboles caídos, madrigueras de animales e incluso cuevas, de las que al anochecer alzaban el vuelo los murciélagos. Quienes la habían visitado así lo contaban, entusiasmados unos, un poco asustados otros. La casa se veía claramente desde el pueblo. Se podría decir que se exhibía a la par que se desligaba, que marcaba la distancia, alzada en la ladera de un macizo de piedra caliza y con la ría interpuesta entre ella y los edificios del centro de Ribadesella”.

 

Qué curioso, alguien le regala a Jon de chaval en uno de sus cumpleaños “un volumen recopilatorio de Joyas Literarias Juveniles dedicado a Karl May”, porque ese alguien, ese compañero de colegio, quizás sus padres, “creía que aquellas historias de indios, cazadores de osos y estampidas de bisontes serían del agrado de Jon”. Más retroalimentación del universo literario de Bilbao. Recordad John Dunbar…

Un inciso, ¿y si la vida no fuera más que saber cuál es “el correcto orden de las prioridades”? La buena vida, digo. Claro que, ¿y cuando “el pasado y el futuro se pliegan sobre el presente”, le comprimen a uno con todo su peso y no dejan respirar?

‘Recordatorio’ es el quinto relato. Alguien visita a Jon Bilbao en su casa (de Ribadesella) y le cuenta una tétrica historia de violencia ensimismada antes de decirle que “le parecía asombroso lo que Jon hacía: sentarse a diario, durante meses y meses, para escribir historias inventadas”. Historias inventadas como ‘Recordatorio’.

En ‘Experiencia no física’ salimos de nuevo del mundoBilbao (es un decir, el mundoBilbao es cuanto le leemos a Jon Bilbao) y asistimos a un caso de una agencia de investigación de lo paranorml. Sic y resic.

 

“Desde que inauguramos la agencia no hemos descubierto ninguna evidencia indiscutible de actividad paranormal, ni una sola. Y yo necesito pruebas. Soy un científico”.

 

El séptimo de los relatos del libro lleva por título ‘Un fin de semana largo’ y nos lleva de nuevo a la casa. Un ámbito que ya no abandonará el volumen del que te hablo. Regresan más personajes de otros de los libros del autor, de la propia vida del autor también. En estos cuentos leemos que la Ribadesella real es mejor que en la obra de Jon Bilbao, pero en ella acaba por ser más interesante, y por tanto verdaderamente mejor que la auténtica.

‘Conversación en un gallinero’ va de cuando queremos “un poco más que la verdad, no demasiado”. De contar una historia y al hacerlo volver a contársela uno a sí mismo (¿de escribirla?). De no saber si uno al escribir, al contar, lo que está diciendo, lo que va a decir, proviene de la memoria o de la imaginación (a las que imagina pelándose como dos niñas).

Jon Bilbao sabe lo que nosotros sabemos. Lo que no sabe es que nos da igual. No nos importa de donde salga lo que nos cuenta. Solamente queremos que lo haga. Que nos cuente. Jon: no me importa que no comiences cada párrafo con un quizá.

 

“Si me detengo a pensarlo, a discernir entre lo que prefiero decir y lo que no, entre lo que conozco y aquello de lo que apenas tengo una noción imprecisa, entre lo que se apoya en evidencias y lo que surge de mi imaginación, y entre lo que sé expresar y lo que no, nunca contaría nada”.

 

Para eso lee uno a alguien, para que sus personajes hagan lo que a ese alguien le venga en gana.

El espléndido Esta es tu casa se cierra, “a modo de epílogo’, con el relato ‘Primera noche o El regreso de Markel’. Porque “aquella era su casa”.

También la mía.

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