Ravalejar en el original catalán, Ravalear en la versión en mi idioma, es bajo mi consideración una de las mejores series españolas de siempre. Este drama social a ritmo thrillersco de 2026 vertido al cine (sí, las series son cine, lo digo mucho) basado en hechos reales dura unas seis horas repartidas en sus seis espléndidos episodios.
Creada por Pol Rodríguez, está
inspirada en una personalísima historia suya, la del restaurante Can Lluís del
popular barrio barcelonés de El Raval, regentado por sus abuelos, Ferran
Rodríguez y Júlia Ferrer, y el argumento es de él para idear el cual contó con
la ayuda del director y guionista británico afincado en Barcelona Justin
Webster.
Además de por Rodríguez, los
capítulos de la serie están brillante y nerviosamente también dirigidos por Isaki
Lacuesta, en tanto que los autores del excelente guion, junto a Lacuesta,
son Isa Campo, Eduard Sola, Alfred Pérez Fargas, Roger Danès, Maialen Vélez y
Daniel González.
A este elenco de primera se añade el
elenco actoral, sublime, encabezado por unos descomunales Enric Auquer (es
conocida su implicación en los movimientos de defensa por la vivienda digna) y
Maria Rodríguez Soto, magníficamente acompañados por un extraordinario Sergi
López y los maravillosos Quim Àvila Conde, Francesc Orella y Lluïsa
Castell.
Por si fuera poco, Ravalear hay
que escucharla, hay que escuchar la música compuesta y creada para ella por
Eloi Caballé, y hay que escuchar el sonido callejero que tan bien trabaja Belén
López Albert. Y hay que contemplarla con esa potencia visual lograda por la
fotografía de Takuro Takeuchi.
Ravalear,
que va de la incómoda lucha contra la gentrificación de los barrios más barrios
de las grandes ciudades, “entusiasma con la misma claridad y rabia que
enfurece”, tal y como escribiera sobre él el crítico cinematográfico Luis
Martínez en El Mundo, quien añadió, y vuelvo a coincidir con él, que “es
una serie para la reflexión, para la emoción, para la revuelta”.
Asimismo estoy de acuerdo con Mariajo
Arias cuando escribió para el kinótico que nos encontramos frente a
frente de “una denuncia contra la especulación inmobiliaria en clave de
thriller tan vertiginoso como complejo por su calado que busca abrir el
debate”.


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