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¿Sigue siendo El País lo que era?

De 2026 es el breve libro de Javier Cercas titulado El periódico de la democracia, una aproximación a la historia del diario madrileño El País, en la que no falta, de hecho es su alma, la vinculación emocional, también profesional, que tiene con el periódico el autor. Un buen libro.


De El País dijeron pronto gente tan significativa del mundo del pensamiento como José Luis López Aranguren o Fernando Savater, respectivamente, que era “el intelectual colectivo” y que “fue el primer partido no político sino cultural que se legalizó en España” tras la dictadura franquista. Cercas concluye a este respecto que sin el diario “no puede entenderse el cambio de la dictadura a la democracia en España; tampoco la democracia a secas”. Empezamos bien este texto hagiográfico pero no banal.

 

[…]

 

Que El País vino a llenar un hueco en la España de aquellos tiempos (debutó en los kioscos en 1976) es indudable, como lo es que ese hueco era “más o menos el mismo hueco que a partir de las primeras elecciones generales, celebradas en junio de 1977, empezaría a ocupar para sorpresa de muchos el PSOE reconstruido y juvenil de Felipe González. De ahí que El País y el PSOE hayan descrito a lo largo de estos cincuenta años de democracia trayectorias paralelas y a menudo confluyentes; de ahí que el PSOE sea el partido más próximo a El País y El País el periódico más próximo al PSOE: ambos han personificado, cada uno a su manera, una modernidad laica, liberal y europeísta y un progresismo con el que se ha identificado gran parte de la ciudadanía española”. Para el autor, la democracia española no puede entenderse sin el PSOE, pero tampoco sin El País porque, afirma rotundo, explicitando el título del libro”, El País es el periódico de la democracia”.

 

“Cada lector crea su propio periódico. En el que yo me creé a finales de los setenta y principios de los ochenta convivían la seriedad informativa anglosajona y la irreverencia cultural afrancesada, el respeto de las reglas, que es la esencia de la democracia, y el gusto por la transgresión, que es la esencia del arte, la objetividad y la subjetividad, la formalidad y el desmadre, el periodismo y la literatura. Fuera o no mi espejo, ese fue El País que yo empecé a leer.

El espinazo de aquel periódico forjado a mi imagen y semejanza lo formaban Cebrián, Pradera, Savater y Umbral. Cebrián y Pradera ponían la seriedad; Savater y Umbral, la irreverencia”.

 

[…]

 

No ha salido aquí todavía la palabra Transición, que salga ya. Como recoge Cercas, y tal y como apuntaron en su momento María Cruz Seoane y Susana Sueiro, El País fue “uno de los instrumentos decisivos de la operación de consenso político que fue la Transición”. El País, democracia, PSOE, Transición: ya estamos todos.

Eso de que El País ya no es lo que era lo viene oyendo Cercas desde que comenzó a leerlo:

 

“Lo han dicho antiguos colaboradores exiliados, que tal vez atribuyen a su exilio el declive del periódico; pero también lo dicen lectores que empezaron a frecuentar el periódico hace veinte o treinta o cuarenta años, o medio siglo. El País ya no es lo que era. Puede ser: pese a que siga siendo el periódico más leído e influyente de nuestra lengua, es posible que El País haya ido siempre a peor desde su eclosión en la España de hace medio siglo. Puede ser: no existen medidores objetivos de calidad periodística”. 

 

Para el novelista podría ser que lo que ocurre es que pensar eso “sea un espejismo de la nostalgia o de la vanidad” pues él considera que El País “actual es superior al de entonces, que los periodistas escriben mejor y que están mejor informados”

No obstante, creo que resulta evidente que ya no es lo que era. Pero Cercas escribe a favor de obra y claro…

Lo que parece indudable es que “la aspiración política fundamental de El País a lo largo de su historia, y por ese motivo el periódico ha ocupado en la prensa española un lugar semejante al que en el último medio siglo ha venido ocupando en la política española el PSOE: el lugar de la socialdemocracia”.

 

“Por supuesto: el PSOE tiene el máximo interés en controlar El País y El País tiene el máximo interés en mantener a raya al PSOE”.

 

El País es tan independiente como un medio de comunicación puede llegar a serlo. A decir de Cercas.

¿Seguirá siendo el periódico de la democracia? Buena pregunta la que se hace el autor, para quien “cincuenta años después de su fundación, El País continúa siendo un periódico progresista que apuesta por la democracia, por Europa y por la cultura como herramienta de liberación personal”, porque, al fin y a la postre, “por encima de todo es un periódico que cree que la verdad de los hechos existe, y que la misión del periodismo estriba en contarla”. ¿Seguro? Yo también confío en que esa magia sea real. Ojalá. Porque lo que sí que es ineludible es que “el periodismo es más necesario que nunca” en estos tiempos de las mentiras esparcidas por doquier gracias a las facilidades que la tecnología internética permite, consiente.

Lo que necesita una renovación urgente ante el auge de los autoritarismos asumidos por una sociedad civil cada vez más mermada de solidaridad y comprensión de la realidad es la democracia. La izquierda, a su vez, precisa “abolir el prestigio pestilente del cinismo”, pero también “recoser el vínculo roto entre ética y política”, por no hablar de la necesidad que tienen de “devolverle a la política la limpieza y el idealismo que nunca debió perder”. Precisa un revulsivo moral más que político. Cercas cita al filósofo alemán Markus Gabriel (nacido en 1980) a este respecto, quien dijo que…

 

«Hablar de amor, de paz, de amistad, de bondad, en serio, con convicción ética, es quizá el gesto más progresista que podemos hacer ahora mismo».

 

Y en esas estamos.

 

“Nos guste o no, la política es demasiado importante para dejarla en manos de los políticos: la política es cosa de todos”.

 

Este texto pertenece al artículo ‘Javier Cercas, El País, la democracia y la izquierda’, publicado el 19 de julio de 2026 en Nueva Tribuna, que puedes leer completo EN ESTE ENLACE.

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