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Hacks (1921-1926)


La serie de televisión Hacks llegó a su final en el verano de 2026. Sus cinco temporadas son pura comedia clásica para estos tiempos tan poco clásicos. Su título, Hacks, es un uso muy determinado de la palabra inglesa hack, de su plural en concreto, propio del mundo de la comedia. Un hack  sería ‘alguien que trabaja mucho produciendo cosas de manera mecánica, sin especial inspiración’. Pero un hack  en el ámbito de los cómicos es uno de ellos que se limita a contar chistes ya gastados y a emplear fórmulas facilones para hacer reír. Lo rutinario, lo trillado: ya sabes. Al fin y al cabo, la palabra inglesa hackneyed  significa ‘manido’, ‘cliché’, ‘sobado’.


¿Por qué el título de la serie, entonces? La principal protagonista, Deborah Vance, interpretada magistralmente por Jean Smart, es la aparentemente cómica acomodada y repleta de tópicos de veteranía estelar en Las Vegas, de chistes repetitivos, comerciales. Su vida profesional se cruza con la de una joven guionista, Ava Daniels, algo woke, también interpretada de una manera excelsa por la actriz Hannah Einbinder, quien al principio ve a Vance como eso que aparenta: una cómica demodé, trasnochada. Pero… Y ahí está la serie, en ese pero. ¿Pertenece Deborah Vance al grupo de hacks o es una auténtica artista?

Cuando acabé de ver la segunda temporada de la serie escribí algo sobre ella y la primera, haciendo especial hincapié en esas dos interpretaciones memorables entreteniéndote mientras todos aprendemos y nos reímos del mundo del espectáculo, del divismo y del trabajo auténticamente profesional de quienes saben, quieren… Y pueden. Al ver la cuarta, dije que lo que es Hacks¸ no cabe duda, en sus cuatro temporadas, es el dibujo artísticamente cómico de la pugna entre lo joven y lo viejo.

Pues bien, ahora que he visto la serie completa, sus cinco temporadas, sus 47 episodios de entre 20 y 47 minutos cada uno (sobre todo de una media hora), quiero agradecer a sus guionistas, sus creadores, Lucia Aniello, Paul W. Downs y Jen Statsky, que hayan tenido el buen gusto de hacerme reír mientras me contaban historias con las que pasar un buen rato mientras aprendía algo más sobre lo que es la creación y la producción artística, sobre crecer, envejecer, sobre la amistad. Hacks somos al final un poco todos.

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