¿Lo de Gaza es un genocidio? Pongamos que no lo sea. ¿Qué es entonces?
No debe ser fácil saber responder al terrorismo. Claro que aquí en España sí se supo. Nadie bombardeó Euskadi finalmente ni masacró a los vascos, ni siquiera cuando parecía que (casi) TODOS LOS VASCOS apoyaban la actuación terrible de ETA, esa organización terrorista repleta de asesinos imbéciles.
Lo de Gaza es nauseabundo, lo que el Gobierno
israelí hace con los gazatíes que conviven con los terroristas es
NAUSEABUNDO, denunciable, impropio de seres humanos, seres humanos
descendientes de masacrados.
Como escribiera recientemente el
escritor David Torres, “hay que estar ciego de los dos ojos, del corazón
y del alma, para no ver la masacre indiscriminada que el Estado de Israel lleva
cometiendo desde hace décadas con los palestinos en Gaza”.
Por su parte, también hace pocos
días, le leí a David Pablo Montesinos Martínez que “los palestinos no
tendrán, como los saharauis, ninguna oportunidad de sobrevivir mientras tantos
y tantos ciudadanos sigan sin entender que los que perpetraron Auschwitz siguen
entre nosotros”.
Ya en 2014, el poeta y músico Ángel
Petisme escribió este ‘Poema del silencio’:
“Cuando
los sionistas bombardeaban las escuelas
y
hospitales palestinos,
guardé
silencio
porque
yo no era palestino.
Cuando
los poetas guardaron silencio,
no
protesté
porque
yo no era una puta.
Cuando
los banqueros vinieron a buscar
las
palabras rebeldes de los bolivarianos,
guardé
silencio,
porque
yo no era bolivariano.
Cuando
asesinaron a los petismes,
guardé
silencio
porque
yo no era Miguel Hernández, ni Lorca, ni Petisme.
Cuando
vinieron a por mí,
no
protesté,
porque
yo no era yo,
y
ya no había palestinos, ni bolivarianos,
ni
putas, ni petismes, ni nada.
Ni
el silencio quedaba para protestar (al silencio).
P.D. Ahí va mi humilde versión del conocido poema que no es de Bertolt Brecht, sino de Martin Niemöller, pastor luterano alemán que pasó por los campos de concentración”.

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