Cuando los aficionados madridistas nos habíamos librado de la DICTADURA DE MESSI llegó casi de inmediato, ¿para revivirla?, la de un jugador deslumbrante, habilidosísimo, inteligente y práctico, elegante y con una determinación incontestable.
Menos mal que el adolescente LAMINE YAMAL decidió/prefirió jugar con la Selección Española (¿la mejor del mundo hoy?) y no con Guinea Ecuatorial o Marruecos (países de origen de su madre y su padre, respectivamente), porque, si no, me iba a tocar una vez más (como AFICIONADO, como HINCHA, que es la forma en que entiendo el fútbol cuando no lo explico en un libro, como el que publicaré este año) aborrecer cada una de las cosas que haga en la cancha.
“Lamine es un
jugador que hace cosas de mayores siendo un niño, que desafía la presión como
si fuera un juego y que juega como si estuviera de broma. Tiene un acuerdo
secreto con el tiempo, que dilata o acelera a su antojo. Si la jugada pide
regate, regatea; si pide disparo, dispara; si pide pase, pasa. Una lógica
aplastante, pero que solo entiende él. Su talento es comprensión espacial,
anticipación, adivinanza. Los niños ya quieren ser el nuevo Lamine”.
Jorge
Valdano
Yamal, eres una puñetera maravilla.
Lástima que barcelonista.
Tendremos que conformarnos los madridistas con la bobada esa de las nosécuántascopasdeEuropa.

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