El tercer largometraje de la cineasta española Pilar Palomero, como los anteriores escrito y dirigido por ella, se titula Los destellos y es de una belleza entristecida (y quizás entristecedora) descomunal. Si su debut con Las niñas me pareció que tuvo una acogida crítica desmesurada y su segundo filme, La maternal, me convenció de su esplendor, este tercero me ha resultado demasiado moroso al principio pero finalmente soberbio en su sobriedad de dolor y memoria hermosos.
Nando Salvá escribió en El Periódico de él que “es el tercer
largometraje de Pilar Palomero y el mejor de los tres con diferencia (...) es
toda claridad, y nitidez, y puntería para detectar lo importante. (...) Los destellos viaja desde las entrañas
de su autora hasta impactar de lleno en las nuestras”.
Estrenado en 2024, con una medidísima
duración que apenas supera los cien minutos, Los destellos está escrito con mucho tino por Palomero, basándose
en un relato de la escritora vasca Eider
Rodríguez, Bihotz handiegia, que a
su vez daba título a su libro de cuentos de 2017, el cuarto suyo, traducidos
ambos (cuento y libro completo) a mi idioma como Un corazón demasiado grande. Lo magnífico de la dirección
equilibrada de Palomero se manifiesta en la deslumbrante participación de una
portentosa Patricia López Arnaiz y un nuevamente sensacional Antonio de la Torre,
magníficamente secundados por Marina
Guerola (hija de ambos en la película, cuyas miradas y sensaciones de
profundo amor hacia su padre son de lo mejor que he visto en cine en los
últimos tiempos) y por un sorprendente Julián
López. También en la música de Vicente Ortiz Gimeno y en la certera fotografía
de Daniela Cajías (que ya había
trabajado con la directora en Las niñas).
El amor antiguo extinto, el amor
presente, el fracaso..., “la apuesta de Pilar Palomero por el cariño y la bondad como factores centrales del relato —escribió Jordi
Batlle Caminal en La Vanguardia— está
regida por una coherencia, una
ecuanimidad visual, formal e interpretativa de primer orden”.
Como a Salvá, a Luis Martínez (El Mundo) también le parece la mejor película de su directora y guionista, y vio en ella “un intenso, cálido y perfecto elogio de lo tenue” que explora en “la belleza del duelo de la mano de dos inmensos Patricia López Arnaiz y Antonio de la Torre”.
Coincido también con Carlos Boyero,
cuando dijo en El País que, al ver
esta “hermosa y generosa” película
(que “es de verdad y es emocionante”), acaba uno “tocado, conmovido”.
Más elogios de la crítica
especializada para Los destellos: “el
mejor cine posible sobre la mejor humanidad (...) una historia (...) que la
excepcional caricia del buen cine convierte en excepcional por la cantidad de
emoción que atrapa y contagia” (Oti
Rodríguez Marchante en ABC); “las
reflexiones nacen de los mismos hechos, se muestran con sencillez y limpieza
(...) con extraordinaria elegancia no
exhibicionista” (Carlos F. Heredero en Caimán);
"Palomero reivindica la bondad y la empatía en una historia luminosa sobre la memoria y el duelo” (Pepa
Blanes en la Cadena SER)...


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