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La chica de ayer; por Óscar Alonso Pardo

La vi con otro yonqui en el semáforo.

Pasó vendiendo clínex junto al coche

y entonces nos miramos fijamente.    

Busqué algunas monedas con la prisa  

del que huye sin volver la vista atrás.

Las puse entre sus manos recordando

las veces que cubrieron de caricias

los pliegues más oscuros de mi cuerpo.

Subí la ventanilla y se alejó

igual que aquella tarde de noviembre.

En la radio sonaba Nacha Pop

y entre el humo y los cláxones del tráfico

la voz de Antonio Vega se colaba

como una letanía en mi cabeza.

Pedro Arjona

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