A propósito de delincuentes, Rubiales. Cómo no hablar de Rubiales.
El comentario que más he escuchado a los hombres sobre
este tipejo es que se ha sabido siempre que era un delincuente y al final le
han cazado por una tontería. Algo así como lo de Al Capone y los impuestos.
También hemos visto a quienes le han defendido primero, vilipendiado después,
me levanto de la siesta, ahora que toca, Maripili, échame una mano. En fin…
perdidos, perdidos. Y luego, están los que lo tiene claro. Esto ha sido una
volada monumental. La máxima expresión del poder maligno y perverso de las
mujeres. ¡¡Pero, vamos a ver, si es que la Jenni se moría de risa en el
autobús!! Menuda sinvergüenza!
En general, no digo todos, no quiero ofender, los hombres no han entendido que ha pasado. No han entendido nada. No saben que detrás del pico y los cojonazos hay milenios de dominación y de humillaciones, de considerar a las mujeres accesorios o cosas, de manoseos en los transportes, de sonrisas de superioridad y de actitudes protectoras. Y no es necesario que un pico te cree un trauma insuperable, solo faltaba, lo que sí era necesario es que alguien dijera, mira pedazo de jilipollas, el pico te lo metes por el culo y con tus cojonazos tan bien puestos en el palco al lado de la reina y la infanta y enfrente de mujeres y más mujeres te haces un soufflé, le añades el poco seso que tienes y te lo vas tragando hasta que no quede de ti ni la sombra del cretino integral que siempre has debido ser, porque si jugamos, ganamos o perdemos, vivimos, somos, estamos, no es por ti, ni gracias a ti, ni puedes apropiarte ni de un pelo de nosotras. Porque eso es lo que había detrás de los cojonazos y del pico: hemos ganado por mis cojones y porque yo lo valgo.
Con Rubiales hemos perdido una
oportunidad. Grande. Alguien podría explicarlo bien. No así, como lo hago yo.
Explicarlo para todos los públicos. Explicarlo como lo entendemos las mujeres,
las mujeres que lo entendemos, claro.
[Este es uno de los capítulos del maravilloso resumen del año que escribió Marga Barrio, mi mujer, en su blog.]

Comentarios
Publicar un comentario
Se eliminarán los comentarios maleducados o emitidos por personas con seudónimos que les oculten.