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Oppenheimer: ¿la has visto?

Pedí a mis amigos en Facebook que escribieran lo que les había parecido una de las películas de este verano 2023, Oppenheimer (dirigida por Christopher Nolan y protagonizada por Cillian Murphy sobre la vida del físico teórico estadounidense Julius Robert Oppenheimer). Esto es lo que obtuve…



El escritor y publicista David Torrejón escribió:

 

Me encantó. Una lección de dirección y de cómo hacer de un tema aparentemente árido una narración de tres horas que te mantiene en vilo, aunque sepas del tema. Maravilloso cómo avanza por tres o cuatro momentos temporales sin perderte. Solo le reprocho que Einstein parezca un viejo cascarrabias cuyas teorías estaban refutadas por los jóvenes físicos, cosa absolutamente falsa.

El dilema moral considero que está muy presente y queda claro que, a pesar de los festejos militares (que aparecen en clave contrapuntística con los sentimientos del protagonista, aunque este termina claudicando), los estadounidenses podrían haber hecho otro alarde menos incruento que volar dos ciudades. Un horrendo crimen de guerra nunca juzgado.

 

El formador Salva Lorenzo apuntó esto:

 

El cine norteamericano es experto en crear héroes y sus némesis. En este caso se centra en la figura de Oppenheimer que, como un Jano, tiene dos caras: una mira a la ciencia y otra al terror. Cillian Murphy, un actor dotado de una mirada de hielo, encarna muy bien el papel de científico ambicioso que sin querer se transforma en uno los personajes más letales de la historia. Y bien que llega a lamentarlo.

El metraje de la película puede parecer extenso, pero hay que recordar que describe un largo periodo, desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la caza de comunistas en Estados Unidos, obsesionados hasta la médula con la amenaza soviética.

Tiene una parte central algo confusa por los debates enmarañados entre científicos, pero el desarrollo posterior, cuando la bomba atómica se hace realidad para masacrar a miles de personas y la persecución a que es sometido Oppenheimer por supuestas amistades comunistas (aquí tiene un papel fantástico Robert Downey Jr, alejado de histrionismos), la película arroja un duelo interpretativo extraordinario.

No es un cine que pretenda moralizar y avisar sobre los horrores de la tecnología aplicada a la maquinaria de guerra. Simplemente describe el clima vivido tras la Segunda Guerra Mundial y la amenaza que supone para la humanidad, no ya la existencia de la bomba atómica, sino el comienzo de la Guerra Fría.

Se echa en falta una mirada compasiva hacia el pueblo japonés, o al menos una simple mirada. No existe.

El sonido atronador en diferentes fases de la película es un protagonista no menor, para que puedas percibir el horror con todos los sentidos.

 

Por su parte, el músico Manuel Millán consideró lo siguiente:

 

Mi crítica son tres palabras: ABSOLUTA OBRA MAESTRA.

 


Cierra esta crítica que yo no puedo hacer (todavía) el escritor Eduardo Laporte (‘Oppenheimer o la soberbia de Prometeo’):

 

A eso del minuto 97, de los 181 que dura Open Jaime [sic], estuve a punto de largarme. Salir a la calle Martín de los Heros a respirar, a relajar un cerebro atosigado de DIÁLOGOS SIN FIN, con personajes que te parecen todos uno, con nombres que no acabas de identificar y una trama que tampoco entiendes bien.

Pero el tema de fondo me seguía atrayendo. Gente creando la BOMBA ATÓMICA, es decir, avanzando hacia la creación del mayor monstruo jamás creado por el hombre para el evento más destructivo de todo el siglo XX y de toda la historia.

¿Por qué no conocíamos más al tal Oppenheimer, padre de la bomba atómica? Otra de tantas lagunas en este mundo contaminado por el ruido. Así que gracias a don Christopher Nolan por retratarle con tanta agudeza en esta peli excesiva (la actuación de Cillian Murphy es de Oscar directo, que se dejen de nominaciones) a la que quizá sobre una hora, aunque lo monumental del hecho histórico justifica el exceso.

O un relajar los diálogos. ¡Menuda cháchara! Hombres fumando, hombres acusándose, hombres en blanco y negro, hombres en comisiones de investigación, algunos hombres serios.

Luego resulta que está tan bien llevada la dirección artística que daría igual que fuera un biopic sobre el inventor del puzle en 3D que la veríamos con las mismas ganas.

O que quizá ese sonido de tensión constante, como un especial elecciones dirigido por FERRERAS, te lleva en volandas.

Y momentos estelares como las pruebas en Los Álamos y, eso, la recreación de la historia y del suceso quizá más importante de la historia.

Y las ligazones con el comunismo, macartismo y la obsesión yanki por neutralizar todo aquello.

A pesar del aparente caos, del exceso y de cierto flipe, me alegro de haberla visto.

Es el origen de la HIBRIS moderna, el mayor acto prometeico de la historia. Y estamos pagando por ello, porque esa detonación supuso el principio del fin, a no ser que viremos el rumbo.

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