Este artículo funde la tauromaquia con el sistema educativo. Comienzo.
Toreros andaluces del siglo XIX. Cuando la animadversión comprensible de que goza la tauromaquia hoy era prácticamente impensable en una España volcada con sus toreros.
El cordobés Rafael Molina Sánchez fue conocido como Lagartijo y es considerado uno de los llamados califas del toreo, junto a por ejemplo Rafael Guerra Bejarano (Guerrita, también El Guerra), Rafael González Madrid (Machaquito) o Manuel Laureano Rodríguez Sánchez (Manolete).
No encuentro los registros de aquello pero podemos
leer aquí y acullá que un día le preguntaron a Lagartijo —retirado en 1893 y en
el candelero desde 1859— por la rivalidad entre el también cordobés Guerrita,
su apadrinado y discípulo (hasta que partieron peras), artista y
dominador (en activo desde 1878 y retirado en 1899), y el sevillano Manuel
García Cuesta, El Espartero, más voluntarioso y decidido (autor de la
famosísima frase “más cornás da el hambre”, que moriría en Madrid en 1894 por
una cornada del toro miura Perdigón). Una rivalidad que lo era sobre
todo o casi únicamente entre sus respectivas aficiones, más de los
esparteristas ante los guerristas, que entre ellos mismos (que siempre se demostraron
aprecio y respeto). Lo que contestó Lagartijo fue:
“Hay que desengañarse,
señores. En el toreo, unos saben lo que hacen y otros hacen lo que saben”.
Guerrita sería de los que saben lo que hacen. El
Espartero de los otros, los que solamente hacen lo que saben.
Y ahora desemboco en el sistema educativo y en la encrucijada en que se encuentra la educación en todo el mundo, aquí, en este país de países al que llamamos España, sin ir más lejos. Remedando la pugna entre guerristas y esparteristas, hay educadores que saben lo que hacen y otros que hacen lo que saben. También los hay que quieren que sus estudiantes, sus alumnos, sepan lo que hacen, como los hay que lo que pretenden es que hagan lo que saben. Pero en realidad deberían conseguir todos que se aprenda a hacer lo que se sabe y a saber lo que se hace. Sin matar toros.


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