Veo una película de (mucha) acción, una comedia excesiva pero no excelente y luego le leo a un crítico cinematográfico, a Luis Martínez, el de El Mundo, algo que encaja con mi percepción: Bullet train es "una película tan entregada al duro cometido de parecer graciosa e inteligente que despista más que entretiene". Entretiene, a duras penas, mientras uno asiste atónito a un aglomerado de humor intermitente y violencia deshonesta.
Estrenado en 2022, el largometraje dura unos para mi gusto excesivos 126
minutos: ¡más de dos horas frenéticas en las que "parece que el director
busca más epatar con sus cabriolas en la puesta en escena y el montaje que dar
espacio a unos actores que intentan hacerse hueco a codazos por nuestra
atención” (eso lo escribió Marta Medina en El Confidencial, pero lo hago
mío)!
El director de esta película estadounidense es David Leitch, que filma un
atropellado guion escrito por Zak Olkewicz basado en la novela de humor negro y
suspense Maria Beetle publicada en 2010 por Kotaro Isaka (traducida al
inglés también como Bullet train). La fotografía, todo hay que decirlo,
es brillante, y su responsable fue Jonathan Sela. Del reparto destaca por
encima de todos el afamado Brad Pitt, que, como los demás actores, se pasa el
film correteando, discutiendo y matándose en el interior de un tren bala
japonés a lo largo de un, ya digo, extenso metraje.
Bullet train ha recibido también, quizás más que otras, buenas críticas especializadas, pero yo añado otra que está más cerca de lo que yo vi (una cinta que se queda muy cerca de ser espléndida pero que no deja de ser una alocada historia con sorprendentes latidos de excelente humor mal salpicados en una trama algo imbécil), la de Santiago Alverú para Cinemanía:
"Una película que quiere
parecer libre y alocada, pero por momentos se agrieta y deja ver cartón. (...)
a pesar de cualquier chirrido en las vías, la película es divertida, ligera”.
Opiniones enaltecedoras de las virtudes de Bullet train fueron, por
ejemplo, la de Javier Ocaña, a quien se pudo leer en El País escribir de
ella que es una "estupenda comedia negra de acción (...) notabilísimo cine
no ya por el extraordinario sentido de la puesta en escena de su director, sino
por la fuerza (...) de sus personajes”; o la de Quim Casas para El Periódico
de España:
"Remite al cine más delirante de Guy Ritchie y al de Quentin Tarantino, todo ello filtrado por un dislocado sentido del humor y de la exageración y el buen aprovechamiento de un solo espacio".


Comentarios
Publicar un comentario
Se eliminarán los comentarios maleducados o emitidos por personas con seudónimos que les oculten.