Escribe Neil Young en
sus memorias que “cada
vez que Linda Ronstadt
venía a Broken Arrow para cantar en mis composiciones las transformaba y
mejoraba. Nunca podré agradecérselo lo suficiente. Nunca pide nada a cambio,
así que no puedo devolverle los favores, aunque lo haría en cuanto me lo
pidiera. Es como una hermana y la quiero como tal. Es desprendida y generosa
como nadie, lo hace todo por amor a la música”.
El periodista musical Fernando Neira afirma que “de pequeños, todos estábamos enamorados de Linda Ronstadt, todos los que la conocíamos, Linda lo tenía todo, publicaba discos sin parar y nos gustaban sin excepción, su voz era límpida y primorosa, de una perfección tan irrefutable que parecía extraterrestre: convertía cada versión en una lectura canónica, ensombreciendo las originales hasta que acabábamos recordando solo la suya”.
Stephen Thomas Erlewine dice de Linda en Allmusic que su facilidad para “saber elegir material le sirvió estupendamente en la segunda mitad de los años 70 del siglo pasado, cuando se convirtió en una superestrella del pop interpretando canciones de todos, desde Dave Edmunds y Elvis Costello hasta Chuck Berry y Roy Orbison”. Y que, posteriormente, “ha exhibido su diversidad grabando discos de estándares de jazz, música tradicional mexicana y country puro”. Inició su carrera en solitario en 1968, después de grabar tres elepés con el Grupo Stone Poneys y ha interpretado temas compuestos, además de por los cuatro artistas superlativos mencionados, por Jackson Browne, Neil Young, los Stones, Warren Zevon… En 1987, grabó el álbum Trio con Dolly Parton y Emmylou Harris, con las cuales repitió doce años más tarde con Trio II. Registró su último elepé de estudio en 2006, había cumplido 60 años. Pocos años después, aquejada de la enfermedad de Parkinson, confirmó su retirada. A principios de 2014, fue incluida en el Salón de la Fama del Rock & Roll; “aunque no pudo asistir, un grupo intergeneracional de estrellas actuó en su honor”, entre ellas Emmylou Harris, Stevie Nicks, Bonnie Raitt, Sheryl Crow y Carrie Underwood.
Sé
por Emmanuel Carrère que Philip K. Dick era un apasionado de la música y que, en
sus últimos años, en su mundo lunático,
lo que sonaba era el laúd de John Downland y la inconfundible voz de Linda Ronstadt.
No a la vez, claro.
El amor quedará en mí.
Siempre funciona el
sosiego,
salvo cuando no hay
nadie junto a uno.
¿Entonces de qué sirve
la serenidad?
Lava el tiempo el
doloroso
ámbito del amor herido y
lo desvanece.
Lo sabemos,
aunque no lo
comprendamos bien.
Puse todo de mi parte
para lograr tu amor
y sé que te amaré
mientras quiera.
Grandes y escasos son
mis miedos,
secas quedaron las
lágrimas
bajo unas montañas de
otro mundo
antes de tus síes y tu
cercanía.
Todo fue un siempre
en tus labios.
Todo un pasar tú a
través de mí
como el prólogo hacia
nosotros.
Puse todo de mi parte
para lograr tu amor
y sé que me tendrás
mientras quieras.
No sabía que te esperaba
a ti
aquella tarde donde
flotaban todas las
tardes de mi vida.
La vida es esa hermosa
sombra
repleta de su propio
precio,
y nosotros vivimos en la
memoria
de aquel amor que
siempre fue.
Puse todo de mi parte
para lograr amarnos
y sé que nos querremos
mientras vivamos.
Como en aquella canción
de Linda Ronstadt,
sé que te amaré
por mucho, mucho tiempo.
[Gracias, Gary White,
por componernos esta canción hace tanto, tanto tiempo.
Esta canción que yo
reescribo]

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