La séptima novela del escritor español Óscar M. Prieto (Oscar M. Prieto en su página oficial en internet) fue publicada en 2022, su título: Y por esto el príncipe no reinó. Es una novela histórica. No sólo tiene apariencia de ello, como pretende el gran escritor Julio Llamazares cuando habla de ella, es que lo es. Canónica. Si bien sí estoy de acuerdo con el autor de la espléndida Luna de lobos cuando escribe que Y por esto el príncipe no reinó “nos ofrece una reflexión sobre las pasiones y anhelos del hombre de todos los tiempos”. También cuando dice de Prieto que escribe “con pulso literario”, con uno lo suficiente atractivo para un buen lector.
“Un
cuento que no importa que no sea verdad, siempre que sea verdadero”.
Y el cuento se convertirá en mito tras ser contado a través de las generaciones.
“Hoy es el día en que todo está por comenzar”, no así la rebelión del
protagonista, que ya ha dado comienzo: el protagonista es un personaje
histórico real, el visigodo Hermenegildo, hijo del rey y rey él mismo, en
rebelión contra su padre.
Quien nace es inocente. “Y morirá inocente”.
¿Que cómo es la prosa de Prieto?
Así es la prosa de Prieto:
“No llega a lluvia si se trata de un
instante, apenas se siente, no moja de inmediato, es tan fina que solo después
de un rato ha logrado convertirse en gotas con el peso suficiente para aplastar
sus melenas sobre las frentes. Lluvia que viene a completar vacíos y amortiguar
silencios. Lluvia que no pone en fuga, que contagia de la misma lentitud de su
cadencia a todo aquello que pretende movimiento: el vuelo de los pájaros, las
hojas de los árboles, el trote del caballo, las palabras también. Son las
bestias las que deciden el paso, lento. Conocen el camino de regreso. Disfrutan
de la pausa, de los olores nuevos que revive el agua. Los dos van absortos en
sus monturas, en silencio, sin mirar el paisaje, mirando para dentro, buscando
muy dentro cómo decirle al otro”.
El autor no esconde lo que se sabe de cuánto nos va a contar, más bien al contrario.
Breve será el tiempo de quien nace en las primeras páginas de esta novela
histórica (el hijo de Hermenegildo y nieto de Leovigildo, de nombre
Atanagildo), en las primeras páginas de esta tragedia que el mismo autor nos
anuncia a las primeras de cambio.
“Reinos, reyes, hombres, todos desaparecerán, serán ruinas, polvo, en el mejor de los casos memoria. Pero el río seguirá corriendo”.


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