Mbappé se
escribe con dos pés y Messi con dos eses. Que gane el mejor y ganó la Argentina
de la Máquina, de Rattín, de Kempes, Maradona y Lionel (que es Leo, no como yo,
que soy Tauro y un tuercebotas con las medias naranjas).
Catar y la
ignominia de una organización criminal que organiza el mayor espectáculo del
mundo que algunos se niegan a ver (pero lo ven, como aquel árbitro español: con
el rabillo del ojo). Catar y un Mundial fuera del tiempo. En el tiempo exacto.
Con los corazones aun vivos.
Catar no es
con cú. CucurrucucúPaloma mostraban las rojas camisetas soviéticas en el primer
Mundial mexicano. (No se dice Mundial, que es Copa del Mundo / por qué tú lo
digas).
Valdano, perdóname,
porque no sé lo que escribo. Messi, ahora sí, vete ya. Por favor. Eres el mejor
jugador de los últimos tiempos. Porque estos son los últimos tiempos. Pero no
por tu culpa.
La que ha
ganado es la Argentina de Di Stéfano, que fue argentino hasta que le dio la
gana ser sólo eso.
Kylian, qué
difícil es que te hagas querer, aunque seas una gacela casi de ébano que devora
panteras y guepardos. Leo, ten piedad de Cristiano. Ahora y en la hora de la FIFA.
Amén.
Se me olvidaba: no hay enemigo pequeño. Y el fútbol es un deporte que juegan once contra once y siempre gana…
(A Luis Enrique, que le partieron la cara dos veces en dos Mundiales distintos.)


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