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Troglodita erudito, ¿dónde está la verdad, al final?


Acaba la fiesta y llega el tiempo de la verdad, el momento de la magia, los instantes del relámpago, de la verdad y su lacra.

La verdad es una mentira detenida en el ámbar para que la verdad se lea en la sangre. Una mentira como aquella de que a los buenos les persigue la verdad.

La quietud nos mueve en medio del flujo donde la verdad no existe, ni la nuestra ni la de nuestros antepasados, esos extranjeros de sí mismos.

¿Dónde está la realidad cuando se la busca? ¿Cuándo se dan las certezas? ¿Cómo se llega hasta la verdad absoluta? ¿Por qué hacemos tantas preguntas? ¿Para qué respondemos? ¿Quiénes son los dueños de los hechos? ¿Qué quiere decir Dios? [La palabra Dios y Dios, ¿qué nos quiere decir Dios y qué significa Dios?] ¿Cuánto dura un segundo o la eternidad?

La realidad nunca es suficiente ni las certezas tienen lugar siempre a la misma hora, tampoco de la verdad sabemos gran cosa, salvo que es esquiva y tal vez falsa, inexistente o dolorosa: preguntamos lo que sabemos, únicamente, ya que lo desconocemos todo, incluso lo que respondemos desde nuestra atalaya animal, porque creemos ser los dueños de cuanto amamos y olvidamos, los poseedores de los dioses, del nuestro y del de los inmortales, esos dioses mudos que sólo son silencio ahora y siempre.

La verdad yace siempre muerta bajo los días, escondida entre las ruinas de lo que fue, encendida sección del futuro que ya ocurrió, única, inmisericorde, rodeada de falacias, vestida de realidad putrefacta, sin alivio, yace sin discernirse ni afirmarse ni negarse, yace displicente, solícita y pletórica, es un vestido de fiesta ensangrentado, un vestigio de funestas risas y lágrimas, a veces un vértigo enamorado del presente que ya no existe y que palpita junto a ella, también antiguo como todas las rosas.

Llegamos a la verdad cuando nos olvidamos de los sentimientos y abandonamos a la memoria y el deseo en ese lugar donde somos lo que somos: a los que dicen que la verdad no existe les vendría bien saber que mienten.


                        [arte de Sandro Chia (Troglodite Erudite, 1987)]

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