Historia con mayúscula e historia con minúscula, ¿en qué se diferencian? Nos ayuda a contestarnos, como tantas veces, Pierre Vilar: al conocimiento de una determinada materia digna de estudio le llamamos Historia (fíjense en la grafía, en la mayúscula, en esa hache) -venía a decirnos el gran historiador francés-, y a esa misma materia digna de ser conocida la denominamos historia (la hache ha menguado, se ha vuelto más humana).
Ya, pero ¿qué es entonces la historia? La
palabra historia proviene de un vocablo griego que quiere
decir ‘testigo’ o ‘el que ve’, y tan es así que uno de los primeros que usó esa
voz, y que de hecho es tenido de forma reiterada por el “padre de la Historia”,
el griego de Halicarnaso Herodoto (o Heródoto, como
prefieran), la consideraba una ‘indagación’, una indagación de lo ocurrido, es
decir, del pasado. Para diferenciar la indagación de lo indagado solemos
escribir a aquella con una hache mayúscula y a esta con una minúscula.
La Historia indaga y establece procesos narrativos.
Probablemente.
El también historiador francés Paul Veyne,
en su Cómo se escribe la historia (Comment on écrit l’histoire: essai
d’épistémologie, publicada en Francia en 1970, y por primera vez en
español dos años después), dejó escrito: “los historiadores narran
acontecimientos verdaderos cuyo actor es el hombre. La Historia es
una novela verídica”. Aunque parece no serlo, prosigue el
controvertido Veyne. Controvertido pero muy a tener en cuenta, sin duda.
“Novela verídica”, “relato verídico”: eso es la
Historia, al menos para los historiadores conocidos como narrativistas.
Ahora bien, ¿qué opinan los historiadores que
consideran que la Historia, sí la de la mayúscula inicial, es mucho más que una
novela, que, de hecho, no es una novela, sino un discurso
elaborado de carácter científico? Pues, básicamente, que en tanto que
herramienta científica dotada de la precisión explicativa de ese tipo de
disciplinas, la Historia le sirve al protagonista de la historia para
conquistar su futuro al aprender cómo se edificó el presente desde los días del
pasado explicados por aquella.
Sí, han leído bien, a su protagonista. Usted y yo,
ustedes y yo. Sus amigos, sus tatarabuelos, mis ascendientes más remotos,
siempre que no nos vayamos tan atrás en la evolución que no haya rastro humano
alguno. Eso. Solo los humanos somos objetos de estudio para los historiadores.
Por eso a algunos nos repele leer o escuchar expresiones como Historia del
Universo, o de la Tierra. O de los chimpancés.
Pero, se me dirá, ¿y qué es este sitio, este lugar de
encuentro? ¿No era ese el objeto de estas palabras, explicar qué es Anatomía de
la Historia? En eso estamos.
Me permitiré explicar qué es este lugar de encuentro
con una digresión, una digresión en un penúltimo párrafo final. Este:
No, no se me ha olvidado. De la primera frase, lector
atento, solo he dejado sin mencionar las historias, y lo he hecho
para dedicarme a ellas al final. Las historias, esa manera en teoría cotidiana
de rebajar sin pretenderlo la categoría literaria y científica o solo literaria
de la Historia quizás elevando los cuentos o los relatos a
la altura del más sublime de todos, el del devenir del ser humano. Contamos
historias desde que somos humanos y somos humanos porque nos contamos historias.
Eso es Anatomía de la Historia, un lugar de reflexión unas veces científica y
otras meramente literaria, pero siempre rigurosa y con la calidad de una
escritura destinada a sentirnos humanos conociendo nuestro pasado a través de
textos y de imágenes meritorios. Un lugar para la reflexión y para el
intercambio de opiniones entre los autores y los lectores como tú, interesados
y concienciados sobre las necesidades humanas. Una de ellas: conocer la
historia. Leer la Historia, sin ser una necesidad sí es al menos una manera
brillante de ser humano.
¿La Historia es un género narrativo que, a diferencia
de la ficción, persigue objetivos científicos? En Anatomía de la Historia
partiremos de la afirmación de esta pregunta, y procuraremos moveremos siempre
en esa dirección: la trataremos como un género narrativo que tiene una clara
intención, ayudar al ser humano a mejorar sus condiciones, a dignificar lo que
habrá de ser en un futuro su historia
La Historia será en este sitio un género narrativo
que, a diferencia de la ficción, perseguirá objetivos científicos.

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