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Capitán Darín Kóblic


La película argentina Capitán Kóblic (titulada originariamente Kóblic, a secas), fue estrenada en 2016 y tiene una acertadísima duración de 92 cabales minutos. La santísima hora y media, como yo lo llamaría.

Dirigida por Sebastián Borensztein, que escribe asimismo su guion junto a Alejandro Ocón, su música fue compuesta por Federico Jusid y su fotografía fue responsabilidad de Rodrigo Pulpeiro. Si es una película bien escrita, bien contada, es sobre todo, o es además, mejor dicho, una película  excelentemente interpretada por tres actores estelares, Ricardo Darín, Óscar Martínez y la española Inma Cuesta, bien secundados por Marcos Cartoy Díaz y Alejandro Magnone.


La dictadura argentina más reciente, eso que suele dar en llamarse el proceso, ese terror militar, pero también civil, está en el trasfondo de esta película singular que no rehúye el trauma y la dureza moral de unos tiempos horribles. Con ese ámbito dolorosamente inolvidable, Borensztein, valiéndose especialmente de la altura actoral del grandioso Darín, construye un thriller magníficamente expuesto, artísticamente muy convincente.

No me cuesta nada estar de acuerdo con la crítica cinematográfica Beatriz Martínez cuando escribiera en Fotogramas que Capitán Kóblic es "un magnífico western con resonancias noir, tenso, trágico y solemne, de una contenida crudeza emocional”, aunque no acabo de entenderla en modo alguno cuando habla de su “perturbadora ambigüedad moral”. Porque lo que yo veo en este film argentino es el eterno duelo entre la ética fascinante de quienes veneran la humanidad por encima de cualquier cosa y la moral aberrante de quienes saben convertir en alimañas destruibles a quienes entienden la realidad de la manera que a ellos menos les conviene.

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