Es bastante habitual que los críticos cinematográficos vean a menudo películas que se llaman igual que las que yo veo, estén dirigidas en el mismo año por las mismas personas que las que yo he visto, interpretadas por los mismos actores que las que yo he contemplado, pero son a todas luces distintas de esas que yo he visto y que es imposible que nadie haya podido apreciar en ellas una maravilla que, únicamente bajo los efectos de alguna droga, pueden ser alabadas como excepcionales formas de pasar el tiempo dignificándolo.
Hablando de formas de pasar
el tiempo…
"Tiempo: no pierdas el tuyo (...) el
director vuelve a dejar constancia de lo mal que se le sigue dando escribir
diálogos”.
Eso escribió el crítico
cinematográfico Alejandro Alegré para El Confidencial respecto de la
película estadounidense Tiempo, dirigida y escrita en 2021 por el
cineasta M. Night Shyamalan. Un film que, efectivamente, es una auténtica
pérdida de tiempo, salvo que seas un crítico cinematográfico, pero no Alegré.
Un film, efectivamente, repleto de unos diálogos impropios de nadie que diga de
sí mismo ser un profesional del arte cinematográfico o un artista de la
profesión cinematográfica. Parece mentira, M. Night Shyamalan, con lo que tú
has sido. A menudo.
Las casi dos horas imbéciles de Tiempo son la adaptación (me temo que negligente) que el propio M. Night Shyamalan hizo del cómic francés creado en 2010 por Pierre-Oscar Lévy y Frederik Peeters titulado Château de sable (traducido al español en 2021 como Castillo de arena).
La música original del
largometraje es de Trevor Gureckis, la convincente fotografía de Mike Gioulakis
y las interpretaciones actorales corren a cargo de unos insulsos Gael García
Bernal, Vicky Krieps, Rufus Sewell, Thomasin McKenzie (sólo ella parece aquí una actriz, siendo como es casi la más joven), etcétera, etcétera.
Y ahora leamos a los sabios,
esos habilidosos críticos capaces de ver en la oscuridad más tenebrosa.
"Un oscuro mecanismo de terror existencial al sol
de la playa que circula con un ritmo tan frenético como el envejecimiento
acelerado que sufren sus personajes. (...) experiencia intensa sobre el ciclo
de la vida."
Elsa
Fernández-Santos (El País)
"Soportado por una puesta en escena tan fluida
como elegante y un diseño de sonido esencialmente hipnótico, Shyamalan compone
una metáfora tan elemental en sus presupuestos como iluminada”.
Luis Martínez (El
Mundo)
"Shyamalan ha construido una obra mayor. Una a la
que volver una y otra vez en el futuro, haciéndonos más viejos mientras Tiempo
permanece intacta escuchándonos. Comprendiéndonos”.
Alberto Corona (Cinemanía)
"Magnífico (...) Shyamalan es único en crear
incomodidad y suspense desde elementos mínimos y con una elegancia hoy caída en
combate (...) grandiosa película”.
Fausto Fernández (Fotogramas)
Se queda uno sin palabras. Estoy
más con Nando Salvá, que escribiera en El Periódico de este film
sinsangre que "la cantidad de incidentes impactantes es tan abultada que
ninguno de ellos logra causar verdadera impresión: una película que ofrece
entretenimiento vistoso pero que no resiste escrutinios”. Aunque, de entretenimiento
vistoso, nada de nada.
Dejémoslo así:
"Buen cine hecho con prisas. M. Night Shyamalan
reflexiona sobre la fugacidad de la vida con una nueva muestra de terror suave
(...) lo hace a su modo (...) tiene momentos que bordean el ridículo”.
Federico Marín
Bellón (ABC)
Lo bordean y se zambullen en él.
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