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La música (pop) de los últimos años


Los creadores musicales con más cantidad de mejores discos de estos últimos años son, siempre a mi entender (según mi gusto), los músicos estadounidenses Damien Jurado, Andrew Bird y Beck, los grupos asimismo estadounidenses Kings of Leon, Calexico, The Black Keys y Low, el canadiense Ron Sexsmith, las bandas británicas Band of Skulls, The Heavy, The Struts, (los veteranísimos) The Waterboys, el también británico Michael Kiwanuka y los estadounidenses Black Lips. Por volver a mencionar a algunos de los demás músicos ahí van unos pocos nombres de lo más destacado de la música actual: Fantastic Negrito, Fleet Foxes, alt-J, Iron and Wine, Perfume Genius, M. Ward, los portugueses The Gift, Chuck Prophet, Damien Rice, el incombustible John Mellencamp, Editors, Interpol, Beach House, Belle and Sebastian, los extraordinarios Ryan Adams, Rufus Wainwright y Maria McKee, Ray LaMontagne o The Felice Brothers, Cold War Kids y The Orwells. Te recomiendo la escucha de todos y cada uno de los elepés seleccionados, y la de otros que llegaron cuando cerraba este texto, como las maravillas de 2021 We are, de Jon Batiste; Half drunk under a full moon, de The Fratellis; o Chemtrails over the country club, de Lana del Rey, esa artista pizpireta y narcótica a la vez, tal y como la describió en una ocasión Fernando Neira, “propensa a la teatralidad” (Ultraviolencia… / Una canción de amor en la Costa Oeste, en California. / Drogado por la playa, joven y hermoso, como en un videojuego, de cuerpo eléctrico, lleno de alegría de vivir (aunque nacido para morir). / Ella y su vestido blanco le susurran: déjame amarte como ama una mujer. / ¿Existirá el Paraíso Oscuro? Cómo desaparecer, cómo… Cantando aquel Verano de Gershwin).

La gran diferencia entre estos discos y los que consideramos clásicos es que estos discos tan recientes no han tenido tiempo de reposar para ser considerados clásicos. Claro que, también, es probable, es más que probable, que la otra gran diferencia sea que hoy en día podemos escuchar tanta música, tantas canciones, tantas grabaciones, gracias a la facilidad que permite Internet y sus plataformas de reproducción musical (la que yo uso es Deezer), que dedicarle horas y horas, días (y noches) a nuestros adorados discos con sus carpetas y sus cubiertas tan cuidadas y a menudo artísticas ya no es posible. Antes disponíamos de menos (discos) pero de muchísimo más tiempo para ellos. Antes los adorábamos. Casi literalmente. Ahora sólo los admiramos.

Si descontamos a The Waterboys, a Prince y a John Mellencamp, habrás podido notar que ninguno de los grandes músicos del siglo XX ha grabado un disco que compita con los mejores de los últimos años. Pareciera como si un artista clásico no pudiera grabar eternamente grandes elepés. Su eternidad comenzó hace ya demasiado tiempo. Ahora es la edad de los que continuaron su camino. Su glorioso camino.

 


Este texto pertenece a mi libro de 2021 publicado por Sílex ediciones: La música (pop) y nosotros

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