Ocho nominaciones a los Goya, ningún premio concedido. Y no me extraña, lo que me extraña es el monumental enfado de los hermanos Almodóvar.
El vigésimo segundo largometraje del cineasta español Pedro Almodóvar, Madres paralelas, estrenado en 2021, me ha producido una desazón enorme. Me ha parecido sin pretenderlo una burda burla de algo que aparenta defender: la moralmente legítima lucha por recuperar los cadáveres de quienes fueron asesinados por los sublevados durante la Guerra Civil.
A este respecto, por cierto, mi
libro sobre el franquismo recogía ya hace ocho años las cifras siguientes que
suelen ser bastante respetadas aún por los historiadores:
Se suele admitir que fueron eliminados (asesinados,
ajusticiados) por el franquismo entre 150.000 y 200.000 seres humanos, casi
todos entre julio de 1936 y julio de 1945, acabada ya la Segunda Guerra Mundial
(50.000 de ellos después de la Guerra Civil).
Pues bien, los restos de muchos
de esos asesinados siguen sin haber sido recuperados por sus descendientes,
bien armados ideológicamente por la llamada memoria histórica. Tantos
como los cien mil que la película da por sentado que siguen mal enterrados en
fosas más o menos comunes no es de creer, no obstante.
Pero, el asunto de la película no es del todo esa reivindicación digamos social sino más bien el tipo de drama poco creíble que puebla las a menudo anodinas películas de Almodóvar. No en vano el detractor habitual de su cine que es el crítico cinematográfico Carlos Boyero dice con toda razón de Madres paralelas que, mientras la sufría, permaneció “en plan iceberg ante la progresiva tragedia de dos amorosas y solteras madres”. Y añade de ella que es una “oportunista, epidérmica y lloriqueante película”. Lloriqueante, que no emotiva, Oportunista, que no oportuna. Y epidérmica porque, como en el cine almodovariano suele sr habitual, nada cala si uno no es un devoto de su icónico tratamiento de interiores y escenas coloridas.
Pero me quedo definitivamente
con lo que escribiera otro crítico, El Cine Actuario, para Cinescopia:
“¡Ay Pinche Almodóvar! Cuando creímos que como el Ave
Fénix habías encontrado el renacimiento con un relato sencillo pero efectivo (Dolor
y gloria), nos sales ahora con una cinta digna de ser convertida en una
telenovela (o culebrón, como dicen los españoles) transmitida en el horario
estelar del Canal 5, o irónicamente una de esas series latinoamericanas
chafas que son trending topic en Netflix o Amazon(y la ironía es que la
película es producida y distribuida por una de estas plataformas); y es que tu
nuevo producto me ha hecho cabrear tanto, pues incluso para tus niveles más
bajos(que vaya que tienes muchos) está muy lejos de tu mejor versión y tu
identidad.
[…]
De los peores guiones que le he visto a Almodóvar
desde Los amantes pasajeros.
La técnica con la cámara sigue siendo de alto calibre,
el problema es la carencia de su sello ante un estilo más serio.
Los actores hacen todo lo que pueden, el problema es
que terminan siendo ahogados por personajes mal escritos”.
Las dos horas de Madres
paralelas no sólo han sido dirigidas por Almodóvar, sino que, como es
habitual en sus filmes, también han sido escritas por él, que sabe acompañarse una
vez más de la música de Alberto Iglesias y de la fotografía de José Luis
Alcaine, e infrautiliza un reparto que hace aguas haciendo lo que puede
encabezado por Penélope Cruz, Milena Smit, Israel Elejalde y Aitana
Sánchez-Gijón, acompañados malamente por Rossy de Palma y, como gran excepción
de excelencia, brevemente, eso sí, por Julieta Serrano.
Es candidata todavía, cuando
escribo esto, al Premio Oscar a la Mejor actriz (Cruz) y al Premio a la Mejor banda
sonora musical.
Y me despido con algunas de
las críticas profesionales que defienden la calidad de este largometraje a mis
ojos, a mis oídos, a mi entender, infame, ridículamente escrito y guiado hacia
un fotograma final de auténtica vergüenza ajena.
"Pocas películas tan transparentes en su ideario
irritantemente subversivo, el más delicado, contundente, claro y valiente
incluso trabajo de Almodóvar en tiempo”.
Luis Martínez: El
Mundo
"Cuando las verdades salen a flote y la trama se
toma un descanso, queda el drama de dos mujeres. Y la maestría de Almodóvar
para contarlo. (...) En la pantalla desfila verdad (...) tal vez Cruz haya
logrado la mejor interpretación de su destacada carrera".
Tommaso Koch: El
País
"Extraordinario melodrama (...) Almodóvar compone
una película mayor, una obra de gran calado emocional y político".
Manu Yáñez: Fotogramas
Le di una oportunidad a la película, no me suelen gustar las de Almodóvar y esta no fue una excepción. Más de lo mismo.
ResponderEliminarDrama poco creíble no es un argumento serio... a estas alturas en las historia del arte y el cine. ¿Son acaso creíbles El Caballo de Turín o El Ángel Exterminador que no dejan de ser grandísimos films?
ResponderEliminarLo que no es serio es que me digas a mí que mis argumentos no son serios.
EliminarNo vi la película pero me gusta Almodovar. Lo que veo es que frente al genio los mediocres somos intolerantes !!
ResponderEliminarNo sé tú, yo no soy intolerante con nadie excepto con los intolerantes.
EliminarAquí no hay genio ninguno. Solo un guion ramplón que maneja con actores mediocres sobre un, eso si, precioso fondo de colores. Lo siento.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarLe sobra metraje, le falta concrección y credibilidad. Salí cabreado del cine. Sólo salvo el trabajo de Penelope Cruz.
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