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2022/2022

¿Cómo se llama esta ciudad? Lo preguntas todavía bajo los efectos del jet lag, adormecido, casi drogado de ti mismo. ¿Cuál es tu guerra cultural favorita? Otra pregunta. Te la habían hecho dos días antes, en un programa de televisión. No supiste qué responder. Quizás no entendieras bien qué quería decir eso de guerra cultural. Tú ya no quieres saber nada de guerras desde aquella de…


No sé qué hago aquí, hablando contigo, contigo que existes de verdad, realmente, y casi nada sé sobre ti. Pero tengo una ventaja. Escribo. Lo que quiero. Escribo TODO lo que quiero. Aunque no puedas hacerme caso. Eso es lo de menos.


Ahora podría explicar brevemente qué es eso del tenis. Contar alguna anécdota, como cuando yo veía de niño tenis en la tele y el comentarista decía aquello de entróentró. Luego Orantes, McEnroe, Borg, todos aquellos. Pero no lo voy a hacer. Explicar, contar. No. Te sigo hablando, serbio.

El hotel es un hotel. Esa palabra lo puede todo: eres tú en estado puro, casi cada día del año. Un hotel. La palabra casa te hace, prácticamente, llorar. A ti, que ya casi nada te impresiona. Y menos un virus.


Poitier, Sidney Poitier. No, no tiene nada que ver con esa otra ciudad australiana. Era un actor. Negro. Lo buscas en internet. Tú donde estás es en Melbourne. Pero aún no has llegado al hotel, todo se retrasa demasiado. Sí, sigues en el aeropuerto.

Esta tarde estarás en el hotel, pero no adelantemos acontecimientos. Ahora tienes que explicar por qué no te has vacunado. Enseñar todos esos papeles, sí, papeles.

No entiendes el meme que te envían al móvil. ¿Yo Covid? Y qué manía de usar esa foto mía, piensas, que parezco un demente con ganas de matar al mundo entero. No, no le preguntes a Rafa Nadal.

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