Íbamos a aprender la palabra democracia en clase, pero es que por entonces vivía todavía el Caudillo y, claro, era difícil comprender la palabra democracia con tantos policías grises de grisura griseidad y eso: no pudimos aprender del todo la palabra democracia ni en clase ni en casa ni en el parque de la Arganzuela, en ningún sitio pudimos aprender lo que quería decir, hasta que se murió el Caudillo y dejó de ser Generalísimo y supimos que había estado siendo un dictador y no un abuelo, que había estado siendo un victorioso guerrero con hedor a sepultura o con aromas de héroe, según quien quisiera recordar el pasado o inventarlo, y ya entonces sí empezamos a aprender esa palabra, la palabra democracia, una palabra muy larga y gozosa que viene del idioma de los antiguos griegos, la palabra democracia y sus diputados y sus votos y sus señores muy demócratas convencidos de que nadie como ellos para la democracia, para decidir cuándo la palabra democracia suena a industria y trabajo y sol y recreo y para decidir cuándo la palabra democracia sabe a expolio, a sinrazón, a vertedero y a patria.
Íbamos a aprender la palabra democracia en clase, pero es que por entonces vivía todavía el Caudillo y, claro, era difícil comprender la palabra democracia con tantos policías grises de grisura griseidad y eso: no pudimos aprender del todo la palabra democracia ni en clase ni en casa ni en el parque de la Arganzuela, en ningún sitio pudimos aprender lo que quería decir, hasta que se murió el Caudillo y dejó de ser Generalísimo y supimos que había estado siendo un dictador y no un abuelo, que había estado siendo un victorioso guerrero con hedor a sepultura o con aromas de héroe, según quien quisiera recordar el pasado o inventarlo, y ya entonces sí empezamos a aprender esa palabra, la palabra democracia, una palabra muy larga y gozosa que viene del idioma de los antiguos griegos, la palabra democracia y sus diputados y sus votos y sus señores muy demócratas convencidos de que nadie como ellos para la democracia, para decidir cuándo la palabra democracia suena a industria y trabajo y sol y recreo y para decidir cuándo la palabra democracia sabe a expolio, a sinrazón, a vertedero y a patria.

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