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Yo tampoco salgo en la guía de la Movida madrileña de Godes y Ordovás


He leído, he consultado, que es lo que sobre todo se hace con este tipo de libros, la Guía del Madrid de la Movida, escrita por Jesús Ordovás y Patricia Godes y publicada por Anaya Touring en 2020, con una edición a cargo de Laura López. Dejémoslo en que la he leído. Y puedo decir que es este un libro que merece la pena. ¿A quién? A todo aquel que quiera conocer mejor Madrid. Y a quien quiera situar la Movida (madrileña) en su ámbito auténtico. Jesús y Patricia saben de lo que hablan. No hay duda.

En la introducción, que sirve a los autores y a la editora para justificar la razón de ser de esta guía, yo encuentro una buena definición, un acercamiento más que suficiente a qué diantres fue aquello de la Movida (siempre adjetivada madrileña, advierto):

 

“Entre 1980 y 1989, los madrileños y las madrileñas, músicos, dandis, gais, punkies, heavies y toda una miríada de especímenes, a cada cual más colorista y atrevido, salieron a la calle dispuestos a hacerla suya, a sacar las fiestas de los salones y la música de las catacumbas… Los padres les dejaron, los políticos les jalearon y los negocios les abrieron sus puertas. Esos años de diversión en libertad han dejado su propio rastro de recuerdos, anécdotas y mitos”.

 […]

Entre los lugares más distinguibles, reconocibles, de aquellos tiempos uno brilla por antonomasia, sobre todo en los comienzos de lo que se llamaría Movida, el Rastro:

 

“Alrededor de los hippies se desarrolló una peculiar contracultura celtibérica, el Rollo, hervidero de insatisfacciones y creatividades que por supuesto encontró en el Rastro el caldo de cultivo perfecto para sus virus y bacterias inconformistas. En su entorno se desarrollará lo que luego fue la Movida.

[…]

Primero eran pocos, luego fueron multitud. Los periódicos y la tele dieron en llamarlo la Movida. La cara del Rastro cambió como cambiaron muchos rincones de la ciudad: Madrid se preparaba para el siglo XXI”.

 También Malasaña:

 

“El barrio de Malasaña es el kilómetro cero de la Movida. Aquí se abrieron los primeros bares musicales, tuvieron lugar las primeras fiestas populares democráticas desde la Guerra Civil y los vecinos se enfrentaron a la policía en más de una ocasión cuando pretendía limpiar las calles de indeseables”.

 O el barrio de Prosperidad:

 

“Tanto como el Rastro, la Prospe fue la cuna de la Movida. Colorista, popular y diverso, allí estuvieron el Ateneo de Mantuano, el Rock-Ola, la primera sede de Discos Radiactivos Organizados y todo el hormiguero de lugares y gente que surgieron alrededor de su campo de acción, cuyos nombres iban a quedar grabados en las páginas de la historia de la música madrileña para siempre. […]

Este popurrí de gente, bares y tiendas heterogéneas y desacordes iba a ser a partir de 1979 uno de los núcleos irradiadores de aquello que se dio en llamar la Movida”.

Acabó por salir Rock-Ola, esa mítica sala de la que leo en un pie de foto de la guía de Ordovás y Godes que “no se puede hablar de la Movida sin nombrar el Rock-Ola, un lugar que dejó huella en la música madrileña, todos querían tocar en ella”. No, no se puede.


Libertad
es la gran palabra de cualquier libro que se precie sobre la Movida.

 

“La irreductible presencia de Paco Clavel en las calles de Madrid es un recordatorio constante de que la libertad está ahí para quien la quiera disfrutar”.

Libertad y juventud. Porque juventud es la segunda gran palabra de esta guía, de cualquier libro que quiera explicarnos lo que la Movida fue:

 

“La Movida ofreció a la juventud madrileña unas posibilidades inéditas de ocio, consumo y diversión en las que se mezclaban con toda alegría y libertad orígenes sociales y geográficos, géneros y tendencias sexuales, con un solo requisito: ser suficientemente extravagante, divertido y ocurrente para mantener el tipo en tertulias y corrillos con personalidades del calibre de Poch Gasca, Kike Turmix, Pedro Almodóvar o la misma Alaska”.

[…]

Yo conocí muchos de los lugares, los garitos, los espacios, recogidos en esta guía tan especial. Muchos que, a la larga, tras repasar tan prolongado elenco, se me han acabado quedando convertidos en muy pocos. Estuve tan cerca de la Movida que inevitablemente en ocasiones formé parte de ella. Al leer el libro de Patricia y Jesús caigo en la cuenta de que (prácticamente) todos los jóvenes de aquellos años actuamos en ella.

[…]



Este texto pertenece a mi artículo ‘La guía de la Movida madrileña de Jesús Ordovás y Patricia Godes’, publicado el 17 de enero de 2021 en Aquí Madrid, que puedes leer completo EN ESTE ENLACE.

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