Ir al contenido principal

¿Tiene que ser útil el aprendizaje?

Para el profesor de Filosofía Gregorio Luri, autor de La escuela no es un parque de atracciones. Una defensa del conocimiento poderoso (publicado en este mes de marzo de 2020 por Ariel: sí, en plena prealarma del coronavirus), «el gran drama de la educación es el desprecio por la memoria, que implica un abandono de la vida interior» frente a la hegemonía de lo útil.
[Paloma Díaz Sotero entrevistó a Luri para Actualidad Docente. Y de esa jugosa conversación creo que lo más destacable es cuanto a continuación reproduzco o comento.]

“La escuela vive continuamente en una tensión porque todos los aprendizajes tienen que ser competenciales, tienen que tener una utilidad. ¿Por qué?”

Luri, nacido en 1955, denuncia «la pérdida de peso específico de la escuela en la formación del niño», estima que la educación de la atención ha de ser una de las más altas preocupaciones del sistema educativo y aboga por que las leyes educativas garanticen el aprendizaje de lo matemática y la adquisición tanto de una estimable riqueza de lenguaje como de una alta cultura general.

“¿Cuál es la utilidad de contemplar a Velázquez?, ¿o de escuchar un soneto?, ¿cuál es la utilidad de un teorema matemático? ¿Acaso no es belleza pura?”

Luri, autor también de, entre otros libros, El valor del esfuerzo (Proteus, 2012), Mejor educados. El arte de educar con sentido común (2014, Planeta) considera que las grandes competencias que se van a necesitar en el futuro son las mismas que se necesitaban desde que el ser humano se civilizó. El filósofo y pedagogo navarro establece cuatro competencias (una de ellas en realidad es más bien la capacidad de sentir un cierto orgullo) bajo la responsabilidad del sistema educativo que son necesarias para completar la formación del alumnado:

1.   “La capacidad de aislarte de las influencias del entorno y de pensar por ti mismo para buscar una respuesta coherente.
2.   La capacidad para empalabrar el mundo, dar palabras a lo que te rodea. La capacidad para hablar con los demás y llegar a un acuerdo”.
3.   La capacidad para “respetar el conocimiento del que sabe y una responsabilidad por el trabajo bien hecho.
4.   El orgullo por la satisfacción de lo que has hecho. La valoración de que en el ser humano hay algo que es más noble que otras cosas y que mi vida se juega en la orientación hacia lo noble”.

Uno de los grandes caballos de batalla de Luri, eje esencial de su obra La escuela no es un parque de atracciones, es el desprecio de la memoria:

“La memoria es el residuo que deja la experiencia al pasar. Por lo tanto, para que una experiencia sea verdaderamente educativa debe dejar un verdadero residuo. No puede valorarse una experiencia educativa por lo que estamos haciendo, sino por el residuo que deja.”


Hablando de la memoria, en otro lugar le leí a Luri esto:

"Hace poco un director de una escuela me decía que estaban trabajando el aprendizaje no memorístico. Eso es una soberana imbecilidad. Si lo aprendido no está en la memoria, no está."

Más sobre la memoria. Afirma el profesor Luri, que se pregunta dónde guardarán lo que aprenden los alumnos de los docentes que dicen trabajar con métodos no memorísticos, que la pedagogía poderosa de la memoria radica en sus tres aspectos, en estos tres aspectos de la memoria: la memoria de las experiencias de cada uno, “que es lo que te permite construirte una biografía, pues necesitamos unas experiencias que nos permitan sentir orgullo y no vergüenza de nosotros mismos”; la vinculada con ese “legado universal de la Humanidad que necesitamos conocer”; y la memoria lingüística (“allí donde se acaban nuestras palabras acaba nuestro mundo”, como decía Wittgenstein).

Comentarios

Grandes éxitos de Insurrección

La leyenda del tiempo, Federico García Lorca y Camarón de la Isla

Orville Peck canta Cowboy heart (LA CANCIÓN DE HOY)

Adiós, Savater; por David Pablo Montesinos Martínez