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Carvalho no mató a Manuel Vázquez Montalbán


El escritor español Carlos Zanón lo ha vuelto a hacer. 

Deslumbrarme mientras me entretiene. 

Entretenerme deslumbrándome. Y esta vez lo ha hecho en un más difícil todavía sólo a la altura de los más grandes novelistas: resucitando metaliterariamente al detective por excelencia de la novela negra en español, Pepe Carvalho, el hijo literario del llorado Manuel Vázquez Montalbán.


En la novela Carvalho: problemas de identidad, de Zanón, publicada en este año 2019, el protagonista de la memorable serie policiaca de Vázquez Montalbán, que regresa para el regocijo de sus seguidores, el mío, sin ir más lejos, se dice a sí mismo en sus primeras páginas:

“Admítelo, no eres para nada una buena inversión. Con lo bien que te iba todo cuando apenas eras verosímil”.

Otra novela, pero no otra novela más, de Carvalho, donde reina “la puñetera verdad con su insoportable impuntualidad”.

Carvalho sigue siendo demasiado personaje, más aún ahora que no lo es, ahora que el Carvalho de Zanón es el Carvalho real en el que se basó Vázquez Montalbán para crear su Carvalho (toma giro narrativo de escritor bueno: Carlos, magnífico… y gracias). Un personaje tan humano y tan personaje literario a la vez que es de los que piensan que “creer que hablando se convence a alguien es como creer que sufrir sirve para algo”.
[...]

Novela negra, novela social, novela ensartada sobre la realidad que conmueve a quien la escribe y a quien quiere leerla. Eso era la serie Carvalho y eso sigue siendo con Zanón, escritor de novela negra, novela social, novela ensartada sobre la realidad que conmueve a quien la escribe y a quien quiere leerla. Y si estamos en 2017, y si estamos en Barcelona… Carvalho tendrá algo que decir sobre la Cataluña de sus días:

“Una generación de ciudadanos catalanes, desprejuiciados en su soberbia y en su sentimiento de superioridad somos un país del Norte incrustado en un país del Sur—, hartos de componendas, humillaciones […], aunque la huida —Europa no nos dejará colgados: no puede hacerlo. No se lo puede permitir— fuera arrastrando, agarrados de la pierna, a la mitad de los catalanes que aún no se decidían a arrancarse de sus cuerpos la posesión diabólica que supone ser españoles con lo sucio, lo pobre y chillón que es ser español. Todo mentira y verdad a la vez, en cierta manera”.

Lo que espera Carvalho es que “todo reviente de una vez, pero que no haya un solo muerto”. Y su amigo, el abogado Subirats, sentencia:

“Tendríamos que tener a El Escritor para que nos explique qué está pasando, qué va a pasar a continuación”.

[...]

Asesinos de mujeres, hombres que matan a las mujeres que creen amar y a las mujeres que no necesitan amar. Y, mientras, ya digo… Carvalho y la metaliteratura sublime, cínica, durísima, pero también brillante, a su manera muy hermosa, de Zanón.
Pero conviene no olvidar que, a Carvalho, El Escritor le decía a menudo:

        “Pepe, la realidad toda ella es mentira”.

Con ella sólo de pueden hacer “novelas y películas de arte y ensayo”.

“Ven”. Y fin
“Quizás quise ser lo que se leía de mí”.

“El carácter es el Destino. Ésta es de las pocas cosas en las que creo”.




Este texto pertenece al artículo ‘Zanón y Carvalho (para mayor gloria de Vázquez Montalbán)’, publicado el 15 de octubre de 2019 en Analytiks, que puedes leer completo EN ESTE ENLACE.

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