Uno de mis álbumes de fotos en Facebook
se llama Reflexiones
irreflexivas, estas son algunas de las más recientes.
No, no son gran cosa.
NO HAY MANERA
Esto del frentismo parece irnos de perlas, a los españoles. Escribes
sobre ese pasado que tanto nos incumbe aún (un pasado que como poco se remonta
a hace 85 años) y siempre hay quien te considera un simple por no cargar las
tintas en la maldad de los causantes de la guerra fratricida, o por no acertar
en lo que a él le gustaría que hubiese sido aquel pasado con tu análisis sobre
los años de la dictadura. Da igual, si no son los de un bando son los del otro.
Nunca aciertas. He dicho bando, sí. Porque de banderías enfrentadas vamos
sobrados los españoles, sobre todo de dos, las más acérrimas y definibles. De
un lado, los que pactan con Vox, de otro los que pactan con Bildu.
Si no quieres que gobierne ese remedo de izquierda que para algunos es el PSOE,
intentas acordar lo que sea con el mismísimo diablo. Y si te viene fatal para
tu altura moral incólume que gobierne el PP, procuras burlar los
invencibles obstáculos que dificultan que la izquierda se junte (normalmente
sin éxito, porque parece ser que para el orden y lo inevitable es más fácil
coaligarse que para mantener a flote la dignidad humana y fomentar la
solidaridad). En fin, lo dicho: izquierda, izquierda, derecha, derecha. Al
final va a tener razón aquel personaje de Richard Ford: “intentar
explicar las cosas es la fuente de nuestros problemas”.
NUEVAS DOS ESPAÑAS
De un lado los que nos hemos creído lo de / creemos que los 'rescatados'
del Open Arms son unos desesperados salvados de una situación
horrible.
Del otro los que consideran que tal vez / están seguros de que son unos
aprovechados que vienen a arrasar con todo, aprovechando nuestra singular
bonhomía. EN MEDIO, como siempre, los dos que estaban mirando para otro lado.
No me importa que un líder político carezca de ideología. Prefiero a quien
tenga sentido común, mesura, habilidades sociales, capacidad de gestión
y sensibilidad social. No creo que tener una de esas plantillas mentales que
sólo sirven cuando encajan en una realidad manipulada, en un pasado inventado,
le sea útil a la sociedad civil.
Madrid optó entre ÁNGEL GABILONDO, de un lado, y FORREST GUMP y LOS
TIBURONES Y LOS LEONES Y SUS LEONAS, de otro.
COMO la mayoría no le eligió a él, la MAYORÍA que no le eligió ha preferido
la estulticia barata, ramplona, asustada y odiadora a la clarividencia
humanista de un auténtico caballero de la dignidad democrática. MADRIZ ES
HOY un poco MÁS IDIOTA.
La libertad no es la misma realidad, no es la misma necesidad, para
los tiburones que para los demás. Para los tiburones, como ha dicho Íñigo
Errejón, la libertad es la libertad de que quienes han adquirido un
privilegio por medios a veces incluso 'justos' no quieran, no tengan que
compartirlo con quienes nunca jamás van a poder adquirirlo. El trío de opciones
políticas que gobernará la Comunidad de Madrid considera que la libertad
es, por ejemplo, poder estudiar en colegios voluntariamente caros: una
patrañita que aún parece tener éxito a juzgar por sus votantes.
Gestionando lo público quienes menos creen en lo público, votados
por (muchos de) quienes (más) necesitan lo público.
A LOS QUE SE QUIEREN IR DE FACEBOOK: ADIÓS
De todo lo que sería capaz de escribir ahora mismo nada relincharía más que
el pasado en un urinario de Urano. Sólo un verso que no tiene más aspiraciones
que pasar a la posteridad como un post de Facebook merece ser pasto de las
llamas peruanas. Habría que especificar en los prospectos de los poemas que las
palabras no siempre salen del alma de quienes las escriben. Muchas necesidades
de cuantos habitamos este mundo jactancioso y precario no serán jamás
satisfechas. Sabiendo lo anterior, la poesía no iba a tener ninguna gracia
jamás. Ni siquiera la de los espíritus cándidos que creen aspirar con sus
felonías literarias al Paraíso de los insolentes. Y creo que ya está bien por
hoy. Sed solenoides. No esperéis nada de Dios.
El odio que da en provocar matanzas, guerras civiles, es producto
del miedo, de un miedo cerril, las más de las veces creado por la estulticia
facilitada por el acicate interesado de quienes más tienen que ganar cuando el
odio domina las mentes. En España sabemos mucho de ello, nuestro siglo XX
perpetró el franquismo y el terrorismo vasco. Por ejemplo. Y mucho de
ese odio está siendo inoculado desde hace décadas por los ultraconservadores
supremacistas y meganacionalistas que están con y detrás de Trump. El
odio es producto del miedo y la ignorancia. Y es responsabilidad directa de
algunos, pero también responsabilidad última de muchos que no hacen cuanto
pueden hacer para reducirlo a su mínima expresión.
MACHISTAS Y (PSEUDO)FEMINISTAS
Es este un país de países que da mucho juego en las irredentas redes
sociales. Lee lo que dice alguien cuando en un muro se expone la patochada de Bertín
Osborne sobre el feminismo (y su innecesariedad a estas alturas de la vida
dada las cotas alcanzadas ya por las mujeres): "No todos los derechos
señorito andaluz, les falta el derecho a la vida". Lo mantengo a menudo:
ESTAMOS RODEADOS. Menos mal que son sólo unos pocos. Ruidosos, numerosos,
azarosos, pero unos pocos.
Llamarle fascista a alguien es de fascistas. ¿Y feminazi?
No uséis imágenes falsas para denunciar horrores ciertos. Les dais
puertas giratorias a los tiburones.
LOS HUMANOS Y LA CONFIANZA
La confianza está en la base de las sociedades creadas por los seres
humanos a lo largo del tiempo. Sin confiar en otro, en otros, ningún humano
habría sido capaz de lograr ni su grandeza ni su ignominia. Los historiadores explicamos
el motor de la historia, que es el cambio, un cambio que jamás se produce
cuando los seres humanos renuncian a la confianza. Como tampoco la estabilidad
de las sociedades que permite el progreso es posible sin el constante ejercicio
humano de la confianza. No hay una sociedad civil sin confianza civil. No hay
empresa sin confianza. No hay progreso sin confianza. Aunque no es infalible,
por supuesto, la confianza ha llegado a mover montañas.
Dice mi amiga la escritora Marisa Bou que “LA VIDA es una
sucesión de sinsentidos, es en vano esperar nada de ella”. Tiene mucha razón,
pero yo la matizo: Y no hay que esperar nada de ella, sólo comérsela. El
apetito va y viene. El hambre permanece.

Comentarios
Publicar un comentario
Se eliminarán los comentarios maleducados o emitidos por personas con seudónimos que les oculten.