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Reflexiones irreflexivas (agosto de 2019)

Uno de mis álbumes de fotos en Facebook se llama Reflexiones irreflexivas, estas son algunas de las más recientes. No, no son gran cosa.

NO HAY MANERA
Esto del frentismo parece irnos de perlas, a los españoles. Escribes sobre ese pasado que tanto nos incumbe aún (un pasado que como poco se remonta a hace 85 años) y siempre hay quien te considera un simple por no cargar las tintas en la maldad de los causantes de la guerra fratricida, o por no acertar en lo que a él le gustaría que hubiese sido aquel pasado con tu análisis sobre los años de la dictadura. Da igual, si no son los de un bando son los del otro. Nunca aciertas. He dicho bando, sí. Porque de banderías enfrentadas vamos sobrados los españoles, sobre todo de dos, las más acérrimas y definibles. De un lado, los que pactan con Vox, de otro los que pactan con Bildu. Si no quieres que gobierne ese remedo de izquierda que para algunos es el PSOE, intentas acordar lo que sea con el mismísimo diablo. Y si te viene fatal para tu altura moral incólume que gobierne el PP, procuras burlar los invencibles obstáculos que dificultan que la izquierda se junte (normalmente sin éxito, porque parece ser que para el orden y lo inevitable es más fácil coaligarse que para mantener a flote la dignidad humana y fomentar la solidaridad). En fin, lo dicho: izquierda, izquierda, derecha, derecha. Al final va a tener razón aquel personaje de Richard Ford: “intentar explicar las cosas es la fuente de nuestros problemas”.

NUEVAS DOS ESPAÑAS
De un lado los que nos hemos creído lo de / creemos que los 'rescatados' del Open Arms son unos desesperados salvados de una situación horrible.
Del otro los que consideran que tal vez / están seguros de que son unos aprovechados que vienen a arrasar con todo, aprovechando nuestra singular bonhomía. EN MEDIO, como siempre, los dos que estaban mirando para otro lado.

No me importa que un líder político carezca de ideología. Prefiero a quien tenga sentido común, mesura, habilidades sociales, capacidad de gestión y sensibilidad social. No creo que tener una de esas plantillas mentales que sólo sirven cuando encajan en una realidad manipulada, en un pasado inventado, le sea útil a la sociedad civil.

Madrid optó entre ÁNGEL GABILONDO, de un lado, y FORREST GUMP y LOS TIBURONES Y LOS LEONES Y SUS LEONAS, de otro.
COMO la mayoría no le eligió a él, la MAYORÍA que no le eligió ha preferido la estulticia barata, ramplona, asustada y odiadora a la clarividencia humanista de un auténtico caballero de la dignidad democrática. MADRIZ ES HOY un poco MÁS IDIOTA.

La libertad no es la misma realidad, no es la misma necesidad, para los tiburones que para los demás. Para los tiburones, como ha dicho Íñigo Errejón, la libertad es la libertad de que quienes han adquirido un privilegio por medios a veces incluso 'justos' no quieran, no tengan que compartirlo con quienes nunca jamás van a poder adquirirlo. El trío de opciones políticas que gobernará la Comunidad de Madrid considera que la libertad es, por ejemplo, poder estudiar en colegios voluntariamente caros: una patrañita que aún parece tener éxito a juzgar por sus votantes.

Gestionando lo público quienes menos creen en lo público, votados por (muchos de) quienes (más) necesitan lo público.


A LOS QUE SE QUIEREN IR DE FACEBOOK: ADIÓS
De todo lo que sería capaz de escribir ahora mismo nada relincharía más que el pasado en un urinario de Urano. Sólo un verso que no tiene más aspiraciones que pasar a la posteridad como un post de Facebook merece ser pasto de las llamas peruanas. Habría que especificar en los prospectos de los poemas que las palabras no siempre salen del alma de quienes las escriben. Muchas necesidades de cuantos habitamos este mundo jactancioso y precario no serán jamás satisfechas. Sabiendo lo anterior, la poesía no iba a tener ninguna gracia jamás. Ni siquiera la de los espíritus cándidos que creen aspirar con sus felonías literarias al Paraíso de los insolentes. Y creo que ya está bien por hoy. Sed solenoides. No esperéis nada de Dios.

El odio que da en provocar matanzas, guerras civiles, es producto del miedo, de un miedo cerril, las más de las veces creado por la estulticia facilitada por el acicate interesado de quienes más tienen que ganar cuando el odio domina las mentes. En España sabemos mucho de ello, nuestro siglo XX perpetró el franquismo y el terrorismo vasco. Por ejemplo. Y mucho de ese odio está siendo inoculado desde hace décadas por los ultraconservadores supremacistas y meganacionalistas que están con y detrás de Trump. El odio es producto del miedo y la ignorancia. Y es responsabilidad directa de algunos, pero también responsabilidad última de muchos que no hacen cuanto pueden hacer para reducirlo a su mínima expresión.

MACHISTAS Y (PSEUDO)FEMINISTAS
Es este un país de países que da mucho juego en las irredentas redes sociales. Lee lo que dice alguien cuando en un muro se expone la patochada de Bertín Osborne sobre el feminismo (y su innecesariedad a estas alturas de la vida dada las cotas alcanzadas ya por las mujeres): "No todos los derechos señorito andaluz, les falta el derecho a la vida". Lo mantengo a menudo: ESTAMOS RODEADOS. Menos mal que son sólo unos pocos. Ruidosos, numerosos, azarosos, pero unos pocos.

Llamarle fascista a alguien es de fascistas. ¿Y feminazi?


No uséis imágenes falsas para denunciar horrores ciertos. Les dais puertas giratorias a los tiburones.


LOS HUMANOS Y LA CONFIANZA
La confianza está en la base de las sociedades creadas por los seres humanos a lo largo del tiempo. Sin confiar en otro, en otros, ningún humano habría sido capaz de lograr ni su grandeza ni su ignominia. Los historiadores explicamos el motor de la historia, que es el cambio, un cambio que jamás se produce cuando los seres humanos renuncian a la confianza. Como tampoco la estabilidad de las sociedades que permite el progreso es posible sin el constante ejercicio humano de la confianza. No hay una sociedad civil sin confianza civil. No hay empresa sin confianza. No hay progreso sin confianza. Aunque no es infalible, por supuesto, la confianza ha llegado a mover montañas.


Dice mi amiga la escritora Marisa Bou que “LA VIDA es una sucesión de sinsentidos, es en vano esperar nada de ella”. Tiene mucha razón, pero yo la matizo: Y no hay que esperar nada de ella, sólo comérsela. El apetito va y viene. El hambre permanece.


Bienvenidos al mundo en el que la queja domina al mérito. Ayúdenme a equilibrarlo.

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