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Years and years, monstruos y más monstruos en la televisión

Years and years es una magnífica serie británica de televisión realizada y estrenada en 2019 (en realidad, una coproducción británica, estadounidense y francesa), de 6 horas de duración, compuesta por seis capítulos impactantes, que lo son sin la algarabía de ese cine de vértigo inane que a tantos gusta y que algunos aprendices de cineasta se gastan.

Creada y escrita por Russell T. Davies, que la ha dirigido junto a Simon Cellan Jones y Lisa Mulcahy, Years and years está excelentemente interpretada por un reparto encabezado por la sencillamente sublime Emma Thompson, brillantemente acompañada por, entre otros, Rory Kinnear, T'Nia Miller, Russell Tovey, Jessica Hynes, Lydia West, Ruth Madeley, Anne Reid

[...]

Amor. La serie Years and years es una manera perfecta de escenificar cinematográficamente algo que ya escribí en otro sitio y que ahora reproduzco:

Si el motor de la historia que les sirve a los historiadores para escribir lo que llamamos Historia es el cambio, el motor de la vida que sirve nada más y nada menos para que la vida sea lo que quiera que sea (y no lo que en realidad acaba siendo, tras el transcurso del tiempo, en el transcurso del tiempo, que es lo que estudia la Historia) es el amor.
El amor es el intento de perpetuar la vida que lleva a cabo lo que quiera que sea que lata en el inmenso espacio donde los humanos nos humanizamos. Se encuentra en cualquier lugar, a todas horas, constantemente, ubicuo, despojado de aristas, espinas, culpas, odios… Es puro entusiasmo por la vida, pero es también un sentido reconocimiento de que nada de cuanto existe en la realidad que somos capaces de reconocer es fruto del acto individual de nadie: absolutamente nada. El amor es, así, entre miles de otras cosas, una lección de economía. (De mi artículo ‘Aprender de la vida’, publicado en Periodistas en Español el 22 de abril de 2018.)

[...]

Privilegio. Uno goza en la vida de algunos derechos, se permite algunos caprichos y a menudo disfruta, se beneficia, de algunos privilegios a los que tiene acceso y que tal vez no merezca. El principal privilegio es la vida. Y de eso va esta distopía que nos pone delante una realidad prendida del futuro. Una realidad a la que nos vemos abocados por nuestra mala cabeza y por nuestra ansia desbocada por creernos que basta con estar vivo para vivir. Una realidad falsa pero tan cercana que uno cree, cuando la ve, que ya la ha vivido o que puede ser un decorado latente del más inmediato día de mañana. Del más inmediato porvenir repleto de angustia, incertidumbre y tal vez fulgor. Repleto de las inconsistencias tan consistentes con las que los humanos nos hemos ido forjando desde hace miles de siglos hasta llegar a lo que vemos en la pantalla gracias a la en absoluto desbordante, más bien cabal, imaginación del británico cineasta-productor televisivo Russell T. Davies y cuántos han creado esta sencilla maravilla.

[...]  un futuro en el que a un monstruo… siempre le sigue otro monstruo. Tal cual ha sido la vida humana desde que la vida humana se decidió a caminar sobre el planeta Tierra.

¿Saldremos vivos de entre las fauces del próximo monstruo?


Este texto pertenece al artículo ‘Years and years: una odisea televisiva fabulosamente humana’, publicado el 26 de julio de 2019 en Nueva Tribuna, que puedes leer completo EN ESTE ENLACE.

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