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Reflexiones irreflexivas (junio de 2019)

Uno de mis álbumes de fotos en Facebook se llama Reflexiones irreflexivas, estas son algunas de las más recientes. No, no son gran cosa.


Si publicas en Facebook algo parecido a un poema, e incluso un poema, no esperes, al menos yo no lo hago, que casi ningún poeta lo reconozca y lo valore y lo estime. Si lo que publicas es una narración no creas que más de un narrador vendrá a elogiarla o a darle un simple me gusta. Si lo que haces es escribir una crítica literaria pierde toda esperanza de que casi ningún crítico literario atienda lo que escribas. Porque eres un intruso. Un intruso que hace casi lo mismo que profesionalmente hace cualquiera de ellos pero sin la dedicación permanente a un oficio que tú llevas verdaderamente en tus venas de roja alma, el oficio del que escribe cada vez que escribe.

Estoy sentado a una mesa de trabajo sucia pero no tanto, aunque lo importante siempre son los siglos, lo dicen los del atrás que ya fue pero sigue sin pasar inquietamente —sin pasar inquietamente, y lo dicen inquietamente—, como con ese temblor del azúcar en la sangre que tenemos los diabéticos a todas horas, unas más que otras. Sí, sigo sentado a una mesa donde leo, escribo y me niego a suspirar, sigo aferrado al saber estar sentado a una mesa donde te leo y te escribo y me reafirmo en recordar lo que se me antoje pero me obligo a contar para la verdad aquello que está por encima del recuerdo, como un fantasma más real que los dioses que nos sostuvieron el mundo mientras crecíamos, y, sí, me obligo a la certeza cuando es necesaria.

¿Leemos novelas o vemos películas porque, mientras lo hacemos, los problemas son de otros (como afirma el promotor musical Vicente Mañó)?


Tengo una confianza absoluta en mis defectos.

Dudo, luego insisto.

España es un país de países… Y de personas que no cierran las puertas, de personas que dejan que las puertas se cierren solas. No todas, no todas las puertas, no todas las personas.

A RAÍZ DE… Que el ex lehendakari Ibarretxe dijera que hace más de 2.000 años no existían España ni Francia pero sí los pueblos catalán y vasco… Los pueblos son una invención reciente. Como tal existen desde que se inventaron. Eso sí, quienes se los inventaron se ocuparon de darles un pedigrí de 'ayvalahostia'. En ese sentido, tiene razón el ex lehendakari tirolirolirolá. Quienes inventaron los pueblos vasco y catalán se los inventaron hace poco pero les hicieron aparecer antes que cualquier otra realidad que ya existiera. Menudos cucos.

Mola la peña que sólo se persona en mi muro para enmendarme. Ni un memolas, ni un asíes. Sois mi acicate. Qué digo, mis alicates.

Cuando los recuerdos son pura arqueología urbana. A mi colegio, al de mi infancia, lo llamaban El Tinte. Estos días, una obra ha dejado al descubierto la azulejería de la tintorería que estaba en sus bajos y le dio aquel nombre. Y yo volví a tener nueve años. Fueron dos segundos. No necesité más. Buenos días, bienvenidos a la breve necesidad de memoria. Hoy es lunes. Hoy seguirá siendo hoy.

[12 de junio de 2019] En esta España en la que la política funciona con su maquinaria taquicárdica tan reconocible, sigo esperando que los necesarios pactos culminen con alguna realidad disfrutable.
[14 de junio] Seguimos divagando entre quienes se ofenden si se pacta con Podemos (no digo ya con los herederos de ETA o con los supremacistas sonrientes) y quienes se indignan si se pacta con Vox. Ya no queda casi nadie en medio que no se moleste por lo uno ni por lo otro. Así me gustan a mí las guerras civiles: en Facebook.
[18 de junio] El Pepé de siempre más liberales casi auténticos más ese subproducto liberaloide del franquismo cavernario.

Cuando se llega a un acuerdo que nos conviene lo llamamos pacto y cuando el resultado de un trato nos incomoda o nos duele lo llamamos cambalache. Los pactos son una cosa de megadignos. Los cambalaches, de impresentables.

No es Almeida, es Martínez-Almeida. Tampoco Martínez Almeida. Ya que los periodistas no nos van a echar una mano, conviene recordar que los nombres SÍ importan. ¿Os imagináis llamar a Gabriel García Márquez, Gabriel Márquez? No creemos otro Zapatero (que era Rodríguez Zapatero). Ahora es el alcalde de Madriz. Confío en que Vox no nos devuelva a la grisura de alguno de los franquismos. Aunque con que el nuevo alcalde no dilapide lo público como hizo su correligionaria Botella iríamos medianamente bien. A la altura de Carmena no creo que llegue. Pero la democracia era esto: no lo olvidemos.

En los partidos políticos españoles pasa como pasa en general en la vida con los que se nos van muriendo: pareciera que sólo se van los mejores (a raíz de las opiniones de los opinadores profesionales).


Dice Esteban Hernández en un artículo suyo periodístico que en España necesitamos unos cuantos Legásov, unos cuántos que, como el científico soviético, el de Chernóbil (el real, el de la serie también), alarmen y busquen paliar lo que alarman. Pero yo creo que lo que necesitamos son sí unos cuantos Legásov, pero con respuestas. Con respuestas. Como las del auténtico Legásov. Porque, eso sí, las preguntas, las preguntas las tenemos todas. Siempre pasa. Y con eso, con las preguntas, tratamos de resolver los problemas. Creándolos. Enunciándolos.

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN, EL HUMOR SIN GRACIA
Cuando quieres hacer gracia desde el trauma, desde cualquier trauma, y llegan otros y no quieren que hagas esa gracia porque consideran que es más brutal que aquello que denuncia.

Ahora mismo era así lo que ha dejado de ser como fue. Yo ya no estoy aquí, tampoco soy el mismo exactamente. Hay una densidad de verano ya en Madriz que no necesita saberlo.


Por motivos personales. ¿Un personaje público, decididamente público, pagado con dinero público, puede escudarse en la singularidad de sus problemas personales para que ignoremos cuáles son las causas de primero su alejamiento y luego su abandono de ese cargo público? Ya sé, poder, puede. Ha podido. Se lo han permitido. [A Luis Enrique, ya ex seleccionador].Otra pregunta: ¿no es mejor para su salud y la de los suyos alejar las especulaciones horrorosas que llevan saliendo a relucir desde que se ausentó de sus obligaciones PORMOTIVOSPERSONALES? Lo pregunto todo como dudante universal.

"¡Odio! ¡Estamos bendecidos por el odio!" ADOLF HITLER…Mucho cuidado con el odio, organiza holocaustos y prepara invasiones que dan en guerras mundiales. Odio esto, odio lo otro. Lo leo mucho aquí en Facebook. Cuanto más odies, menos amas, menos eres tú y más eres una alimaña tremendamente humana, la peor alimaña.

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