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Pensando históricamente (toma nueve)

Que no te recuerden el pasado. Que te lo expliquen.

Hay que explicar el pasado, lo que de él hay en el presente y lo que lo cambió para siempre. Conocerlo para darlo a conocer: nunca ir a él para disculparnos. Esa es la tarea de los historiadores.

Cuando se dice que “no nos han contado” determinados aspectos o momentos del pasado, me parece realmente entender “no me han contado” o “no me he molestado en aprender…” Sobre el pasado los historiadores llevamos escribiendo TODA LA VIDA, y hay asuntos del pasado de los que sabemos lo suficiente como para que al explicarlos NADIE pueda decir que “no se lo han contado”. Si no te han contado algo del pasado, infórmate: lee a los que saben. Nos llaman historiadores.

 
Alguien escribe en un sitio de esos de Facebook tipo ‘Madrid antiguo en fotos para nostálgicos’: “Me gusta qué bonito es el ayer. Saludos”. ¿Hay algo más tierno y peligroso a la vez?

“Lo malo no es tener un pasado sino tener un presente. El pasado existió, el presente existe.” Lo dice un personaje de la novela Cuando vengan los míos, de Eduardo Rodrigálvarez.

HISTORIADORES, LEED ESTO que ha escrito la psicóloga Amelia Zamora: "Cuando hablamos de trauma no hablamos de la huella que un suceso perturbador inscribió en la mente, sino de algo actual y vivo que, asociado a un suceso, está ocurriendo en esa mente. Hablamos del estado de una mente bajo el influjo de un suceso que, más allá de su cronología histórica, sigue actuando en dicha mente por él mismo, sin la modificación que le habría convertido en huella. Una mente traumatizada es una mente tomada, ocupada, por tanto, capturada y restringida en su libertad de relacionarse con el mundo". 

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